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Un periodísta provinciano
Aldo Isidrón del Valle, Premio Nacional de Periodismo del año 2003, escala el trono del reporterismo desde Villa Clara, su provincia natal.
KARLIENYS CALZADILLA PADILLA
(Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.)
En una columna del apartamento donde Aldo vive con su esposa, destaca, en su vaina de cuero fino, un trofeo de la Patria: la Réplica del Machete de Máximo Gómez. Está escoltada por los Premios a la Obra de la Vida, en la Radio y el Periodismo, y la Distinción por la Cultura Nacional. La efigie del Che pareciera mirar con orgullo esa galería que honra a este periodista “provinciano”.
Su vida profesional la consagró a contar historias de un territorio transformado radicalmente por la Revolución. Aldo Isidrón del Valle, más que villaclareño un cubano de siempre, ha demostrado cómo asaltar el cielo nacional desde el centro del país. Hoy narra sus vivencias a lo largo de un devenir por la vida conquistando sueños.
“Mi niñez transcurrió entre más sombras que luces. Migajas de pan repartidas para nueve críos hambrientos. Asco de república esa. Fidel, en La Historia me Absolverá, captó una imagen real de aquella sociedad neocolonial.
“Enmascaré mi amargura infantil, ya algo más adulto, con una sonrisa de dramaturgia estudiada. Exigencia de la época. Desempolvo recuerdos de aquellos tiempos solo en momentos en que me rondan los duendes de las tribulaciones y, según Chaplin, una sonrisa cuesta poco y produce mucho. Caer pesado en Cuba, es una desgracia”.
Desde joven era un rebelde con causa. Denunciaba la politiquería y corrupción de aquellos tiempos. Estudió en la Escuela Profesional de Periodismo Severo García Pérez que, a principios de 1958, cuando la Huelga de Abril, cerró sus puertas, convocada por la célula del 26 de Julio que él integraba.
“Concluí los estudios en La Habana en 1964, año que recuerdo amorosamente porque conquisté mi primer premio periodístico en el Festival auspiciado por el periódico Revolución, bajo el título Papel y tinta. Era un evento de carácter internacional. El jurado me concedió la réplica de una paloma de plata y 500 pesos en efectivo, una fortuna para la época”.
Ese año viajó a Japón enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), un gesto inolvidable del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, su maestro y amigo. En Tokio, por iniciativa propia, Aldo solicitó una entrevista con el célebre actor japonés Tochiro Mifune y la obtuvo cinco semanas después, en el hit-parade de sus películas en Cuba.
“Tochiro era un virtuoso y políglota consagrado, dominaba ocho idiomas. Revolución publicó la entrevista a página completa. Un palo periodístico que de cierta manera me consagró como reportero. Imagina, un guajiro en Japón. Samuel Feijoo reía estrepitosamente, periódico en mano, en charla abierta con Roa y Fernando Portuondo, en las oficinas del MINREX. “
-Con 15 años se inició en el mundo de la radio, ¿cuán difícil fue?
Corrían los tiempos en que los hombres lobos trepidaban en manadas, tal era el código que imponía la sociedad para subsistir. La radio no fue una excepción. Penetrar en aquella selva y salir ileso exigió mucho esfuerzo y dedicación.
Pagué un alto precio en mis años de novato en la radio, dura experiencia que me ayudó a forjar un estilo y un carácter en mi profesión. Después de 1959 se despejó el horizonte y comencé a trabajar como director de noticiero y miembro del Consejo de Dirección de aquella emisora que me acogió cuando niño.
Allí también, en sus años mozos, fue trovador, pues el trabajo en la radio le daba esa posibilidad y así complacía peticiones. Su voz “vendía” y era del agrado de los comerciantes de la ciudad. Con ello mejoró su situación económica.
“La radio y la prensa escrita son grandes amores. Sufrí más en la primera que en la segunda, donde tuve el privilegio de formar parte de un grupo de periodistas escogido por excelentes maestros de este oficio. Citar sus nombres me provoca cierta nostalgia porque algunos de ellos fecundan la tierra…”
Después de Germán Isidrón, su padre, y Fidel Castro, es el Comandante Ernesto Che Guevara la persona que más influyó en sus pasos por la vida profesional y revolucionaria. Trabajó con él cinco años. Integró su equipo de prensa y fue el hombre del micrófono en actos oficiales donde el Che era el orador principal: “¿Seremos como el Che? Justa aspiración. Detesto la clonación simbólica. Actuemos como él y el mejoramiento humano tendrá un sentido más ético y profundo”.
Isidrón fue fundador de los periódicos Revolución y Granma, y ha colaborado, desde 1959 a la fecha, en otras publicaciones como Bohemia y Juventud Rebelde: “Soy un privilegiado, protagonista de tiempos inolvidables en que fuimos capaces de demostrar que podíamos hacer un periodismo militante y creador, ameno y combativo”.
También colaboró como corresponsal de guerra en Girón, donde fue herido, pero no por los proyectiles de los mercenarios, sino por los dientes de perro de aquellos terrenos cenagosos.
“Sucedió que cuando íbamos en fila india hacia la Ciénaga de Zapata, un B-26 mercenario atacó a los milicianos y yo salí abruptamente a buscar refugio para tratar de proteger la piel del esqueleto. Me lancé de bruces contra una cuneta y choqué contra un inmenso peñasco abandonado por el salitre de la playa, como un trofeo de la Ciénaga. Fue tal el impacto del golpe que destrozó en parte mi rodilla derecha.
“Pude llegar caminando a duras penas, y con un dolor inmenso, al hospital de primeros auxilios, instalado en el batey del central Covadonga. Allí recibí puntos y vendajes en la rodilla, algún sedante y el consejo del Comandante de Operaciones, René de los Santos: ‘Así no puedes continuar, vuelve a Santa Clara’. Dije que no y fue sabia la decisión, porque terminé la guerra. Vi con mis propios ojos, y entrevisté para la radio y Revolución. Además, si regresaba antes de culminar la misión la gente iba a pensar que me había rajado.”
-¿El acercamiento a la literatura está condicionado por su formación periodística?
Todos mis libros tienen su origen en investigaciones realizadas en el trabajo de campo. Detesto el periodismo telepático. No existe divorcio alguno entre periodismo y literatura.
Uno de sus escritos, el reportaje Cuba en García Márquez, aún permanece inédito debido a una variación en el proyecto original. Todo ocurrió a partir de las publicaciones de excelentes artículos y crónicas inspiradas en el 80 cumpleaños del Premio Nobel de Literatura, y ante el conocimiento público de su misión a Washington con un mensaje de Fidel a Clinton.
“Hubo un cambio brusco, necesario, pues incorporé los materiales en homenaje al Gabo. Y además, me permite cierta licencia autoral para que el libro se publique sin mayores obstáculos de tipo comercial. Resta, a la obra, una crónica extraviada en mis viejos papeles que escribió García Márquez a Núñez Jiménez, luego de su viaje por el Amazonas. Tengo el compromiso de entregar el artefacto literario, en diciembre venidero”.
La infinita admiración, respeto y cariño por Fidel, incentivaron sus búsquedas para un acercamiento legítimo a la vida del líder de la Revolución desde los tiempos lejanos de Birán. Por ello escribió el libro Antes del Moncada: niñez, adolescencia y juventud de Fidel Castro.
”No fue el trabajo de un día, sino la investigación de años, y la colaboración de gente amiga. Ese es un libro que tiene cinco ediciones. La primera fue por la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC) y las otras por la Editorial Pablo. Me cuentan que la edición última ya está agotada.”
-¿Por qué cedió los derechos de autor del libro De Alta Gracia a Santa Clara al Comité de Solidaridad Hoy por Cuba, de Córdoba, Argentina?
Solidaridad recíproca. Esa gente noble, combativa y fiel a la causa de la Revolución cubana, sacrifican hasta la sal de su vida por el socialismo. Quieren a Fidel como a un padre y al Che como el hijo pródigo.
Aldo es un “sabueso” en los caminos del rescate de asuntos relevantes que enriquecen el Patrimonio Nacional y salvó el expediente de juicio de Fidel en Santa Clara…
“Omito pistas de cómo llegué a la ‘cueva del tesoro’ porque el periodista debe ser discreto y no revelar todas sus fuentes, en situaciones como estas que narro.
“Fidel, en un discurso en Santa Clara, evocó momentos de sus pasos por aquí en época del capitalismo. Confirmó a la multitud que había estado en la ciudad para comparecer ante un tribunal de urgencia, acusado por desorden público y atentado a la autoridad, durante un mitin estudiantil en Cienfuegos.
“De acusado pasó a acusador, tras la denuncia de los infinitos males que padecía la seudo-república. Se defendió y salió absuelto por mayoría del jurado que integró la sala. La publicación de esta historia fue en 1976, ahí está en Granma, a página completa”.
El Premio 26 de Julio de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) le fue entregado, en acto solemne, por su entrañable amigo y maestro de generaciones de periodistas, Ernesto Vera. Después le llegó la felicitación de Fidel y Celia. Ese año, el profesor Jorge Ibarra, presidente de la filial de Historia de la UNEAC, propuso que lo eligieran Miembro de Honor de la prestigiosa institución.
-Tantos años de esfuerzo merecieron en el 2003 el Premio Nacional de Periodismo José Martí. ¿Está satisfecho?
Soy un hombre feliz. La amargura de ayer quedó en el camino del tiempo. El tema de la total realización humana tiene las vibraciones de un villancico navideño. Muchos dignísimos testimonios estimulan la obra de la vida de un intelectual cubano. Pero en provincias el concepto personalidad aún no tiene una auténtica dimensión humana. Tal es el olvido. Pero adiós a las amarguras porque ya vendrán tiempos mejores, espero que vengan pronto porque el mío se agota.
En los últimos años ha colaborado con la emisora CMHW, a la cual quiere con infinito amor. Allí lo acogieron los amigos de siempre y junto a ellos celebró, en julio pasado, los 50 años en ese importante medio de comunicación.
-El éxito profesional a veces va en detrimento de la atención a la familia, ¿ha podido equilibrar todo?
Hay que simultanear los dos cariños. El éxito es fugaz, más hipocresía que otras cosas. El amor a la familia, si fuiste capaz de formar una familia con esas virtudes, será eterno. Yo sufro por esta lejanía, impuesta por la crisis capitalista, el bloqueo, y la madre de los tomates. Otra gente tiene más suerte, aunque menos títulos honoríficos que el periodista que cuenta esta historia. Pero eso ocurre hasta en Alaska, donde hay una comunidad de 136 cubanos, entre ellos 12 villaclareños”.
-Si le dieran la posibilidad de ejercer otra profesión, ¿cuál escogería?
Me invitas a tripular la máquina del tiempo. Acepto con la condición de no renunciar a mi profesión de periodista. La otra que escogería la determinaría el jefe de recursos humanos de la escuela de hotelería y turismo, en la especialidad de Gerente de hoteles cinco estrellas. Esta máquina aterrizaría en Varadero, naturalmente.
-¿Cómo valora el periodismo cubano de hoy?
Es un reto permanente porque difundimos ideas para un pueblo más culto. Las reflexiones de Fidel deben ser material de consulta permanente para el joven periodista…
Se acerca la media noche cuando recibo en mi computadora las esperadas respuestas. Un enorme apagón hizo a Mayra, su esposa, teclear las memorias de Aldo una y otra vez, mientras él repasaba cada experiencia, y le hablaba a las nuevas generaciones: “Sean dignos de estos tiempos en que gracias a la prensa digital nos comunicamos con el mundo. Si no están convencidos y no creen en el mensaje que transmiten, cambien de oficio. Demuestren de cuánto somos capaces los periodistas cubanos…”
Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
Ficha Técnica:
Objetivo Central: Demostrar cómo un periodista de provincia pudo obtener el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida, sin olvidar sus raíces.
Objetivos Colaterales: Dar a conocer los méritos que ostenta este periodista. Resaltar cómo, en una época tan difícil como antes del triunfo de la Revolución, logró vincularse a esta profesión. Conocer sus criterios acerca del periodismo cubano. Conocer la influencia de importantes personalidades de nuestro proceso revolucionario en su desarrollo profesional. Indagar en su actividad investigativa y literaria.
Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Correo electrónico.
Tipo de título: De alusión al entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
(Para la realización de esta entrevista fueron consultadas fuentes documentales secundarias y no documentales. Entre las primeras, el archivo de la Casa de las Américas y la revista digital Cubaperiodistas de la UPEC. Entre las fuentes no documentales, el entrevistado; Lázaro Marrero, amigo del entrevistado; y Amparo Ballester, compañera de trabajo del entrevistado)
10/01/2009 09:34 Autor: islalsur. #. Tema: Premios Nacionales de Periodismo.
“LA PIEDRA Y EL PAÑUELO”
Selva congoleña, mayo 1965. La lluvia pertinaz impide a los guerrilleros internacionalistas cubanos reactivar sus acciones bélicas frente a un enemigo escurridizo y con fuerte apoyo logístico de colonialistas belgas y mercenarios que matan por encargo mediante suculenta paga.
Pasajes de aquel drama africano refleja el Comandante Ernesto Che Guevara en su Diario de campaña. Capítulo aparte mereció “La Piedra” título de uno de sus más conmovedores artículos inspirados en Celia, la madre que agoniza en Buenos Aires.
… “Me lo dijo como se deben decir estas cosas a un hombre fuerte, a un responsable y lo agradecí. No me mintió preocupación o dolor y traté de no mostrar ni lo uno ni lo otro.
¡Fue tan simple!
Además había que esperar la confirmación para estar oficialmente triste. Me pregunté si se podía llorar un poquito. No, no debía ser porque el jefe es impersonal; no es que se le niegue el derecho a sentir, simplemente, no debe mostrar que siente lo de él; lo de sus soldados, tal vez.
__ Fue un amigo de la familia, le telefonearon avisándole que estaba
muy grave, pero yo salí ese día.
__Grave, ¿de muerte?
___Sí.
___No dejes de avisarme cualquier cosa.
___En cuanto lo sepa, pero no hay esperanzas. Creo.
Ya se había ido el mensajero de la muerte y no tenía confirmación.
Esperar era todo lo que cabía. Con la noticia oficial decidiría si tenía derecho o no a mostrar mi tristeza.
Me inclinaba a creer que no. (1)
El sol mañanero golpeaba fuerte después de la lluvia. No había nada extraño en ello; todos los días llovía y después salía el sol y apretaba y expulsaba la humedad. Por la tarde, el arroyo sería otra vez cristalino, aunque ese día no había caído mucha agua en las montañas; estaba casi normal.
Decían que el 20 de mayo dejaba de llover y hasta octubre no caía una gota.
Decían…pero dicen tantas cosas que no son ciertas.
¿La naturaleza se guiará por el calendario? No me importaba si la naturaleza se guiaba o no por el calendario. En general podía decir que no me importaba nada de nada, ni esa inactividad forzada, ni esta guerra idiota, sin objetivos. Bueno, sin objetivos no; sólo que estaba tan vago, tan diluido, que parecía inalcanzable, como un infierno surrealista donde el eterno castigo fuera el tedio. Y, además, me importaba. Claro que me importaba.
II. Solo dos recuerdos pequeños llevé a la lucha; el pañuelo de gasa de mi mujer, y el llavero con la piedra de mi madre, muy barato éste; la piedra se despegó y la guardé en el bolsillo
(…) ¿No se llora porque no se debe o porque no se puede?
¿No hay derecho a olvidar aun en la guerra?
¿Es necesario disfrazar de macho al hielo? Que se yo. De veras, no se. Solo se que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y ella me diga “mi viejo”, con una ternura seca y plena y sentir en el pelo su mano desmañada, acariciándome a saltos, como un muñeco de cuerdas, como si la ternura le saliera por los ojos y la voz, porque los conductores rotos no la hacen llegar a las extremidades. Y las manos se extremasen y palpan más que acarician, pero la ternura resbala por fuera y las rodea y uno se siente tan bien, tan pequeñito y tan fuerte. No es necesario pedirle perdón; ella lo comprende todo; uno lo sabe cuando escucha ese “mi viejo”.
III. ¿El pañuelo de gasa? Sobre él descansó en cabestrillo el brazo del guerrillero dañado durante la ofensiva del Ejercito Rebelde en diciembre de 1958. Ocurrió cuando el asedio y liberación de Cabaigüan, estratégico poblado del centro de la Isla, famoso por sus vegas de tabaco y colonias de inmigrantes canarios.
(…) El pañuelo de gasa; me lo dio ella por si me herían en un brazo, sería un cabestrillo amoroso, la dificultad estaba en usarlo si me partían el carapacho. En realidad había una solución fácil, que me lo pusiera en la cabeza para aguantarme la quijada y me iría con él a la tumba. Leal hasta en la muerte. Si quedaba tendido en un monte o me recogían los otros no habría pañuelito de gasa; me descompondría entre las hierbas o me exhibirían y tal vez saldría en Life con una mirada agónica y desesperada fija en el instante del supremo miedo. Porque se tiene miedo, a que negarlo.
IV. Octubre 1997.Conmovedor tributo nacional al Che y sus compañeros caídos en combate durante la campaña guerrillera en Bolivia; sus restos reposarían desde este instante en el Mausoleo de la histórica Plaza que honra con su nombre al Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara.
Aleida March, compañera del Che en la guerra de liberación; esposa y madre de sus hijos cubanos, recuerda.
…Esta vez yo no llegaba a mi ciudad natal, Santa Clara, para rememorar la historia vivida en común, sino que me traía el adiós y lo hice con añoranza, en una especie de rito que sentía que le debía. Se que sorprendí a muchos con la decisión que había tomado y los primeros sorprendidos fueron mis hijos, que no sabían nada de lo que había resuelto hacer y hasta dudaron a que llegara al final.
El motivo de mi resolución era aquel pequeño pañuelo de gasa que le había dado al Che como recuerdo y que guardó hasta nuestro encuentro en Tanzania, donde me lo devolvió. Aquel que en La piedra el Che, con la ironía que lo caracterizaba, da fe de lo que representaba para él ese pañuelo.
En esas circunstancias sentía que era una deuda y le pedí a mi hija Aliucha, ya tarde en la noche__ cuando se había retirado el pueblo__, que pidiera autorización para abrir el osario. Demás está decir que yo no tuve valor para hacerlo, fue mi hija Celia quien lo depositó junto a sus restos para que el guerrero descansara con su pañuelo de gasa: “leal hasta la muerte”.
(1) Celia de La Serna, murió en Buenos Aires, víctima de cáncer, el 19 de mayo de 1965.
TRES NOMBRES LEGÍTIMOS
EDELBERTO MARTÍN FRANCISCO: CAMPESINO, PELOTERO Y BANCARIO DE ÉXITOS.
Aldo Isidrón del Valle
Premio Nacional de periodismo
Edelberto Martín Francisco. ¿Y el apellido?
Pregunto a mi interlocutor, un bancario de éxito, cuya trayectoria humana es impresionante .La respuesta está decorada con una sonrisa amplia:
- Francisco es mi primer apellido, muy familiar en la zona donde nací, por mis antepasados., y en otras comunidades y asentamientos campesinos de Fomento, Taguasco, Cabaigüan, Zaza del Medio y Camajuaní en la región central de Cuba. Allí levantaron sus casas de campaña emigrantes de Islas Canarias, mi abuelo por vía paterna era uno de ellos. A esos isleños caracteriza su vocación por el trabajo.
Mi abuelo, longevo, caminó por la tierra más de cien años y mi abuela le parió dieciséis muchachos. El viejo fue muy productivo y laborioso. Siempre vivió en el campo, en la zona de Fomento, municipio custodiado por las montañas del Escambray. Cuando la guerra contra la tiranía batistiana, éste municipio fue liberado por los hombres del Che en diciembre de 1958 y entró en la historia contemporánea como el primer municipio declarado territorio libre en Las Villas.
El apellido de mi abuelo era Francisco y cuando yo nací en la finca Caguasal, a orillas del río Agabama, asumí los nombres de Edelberto Francisco Martín. Parece una broma pero es real. Soy uno de los pocos bancarios cubanos con tres nombres en busca de un apellido. Mis padres viven. El viejo cumplirá en el 2010, cien años y mi madre 90. Mi patriotismo, mi amor por la revolución tiene una hermosa alegoría: nací el 24 de febrero de 1941.
Un día mi padre decidió cambiar de aire y negoció los 50 cordeles de tierra que poseía, luego de la repartición de las tres caballerías del abuelo y las cuales fue parcelando en la medida en que sus hijos crecían.
¿Y cuando llegan a Santa Clara?
- Un día el viejo le dijo a mi madre: vamos a arrendar una finca cerca de Santa Clara para que los muchachos puedan estudiar. Santa Clara, en la época de mi historia, 1946 era la ciudad capital de Las Villas, provincia que después de la división político-administrativa, en 1976, se multiplicó y así surgieron Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos, que adquirieron jerarquía territorial rectora.
Y nos mudamos para la finca San Miguel, en la cercanía del caserío de Manajanabo, nombre al parecer de origen indio y al que circundaban tierras muy fértiles.
Mi padre era un excelente trabajador de la tierra y con el paso del tiempo puso la finca a producir ganado, tabaco y frutos menores. En aquellos tiempos casi a mitad del siglo pasado si te dedicabas a cultivar malanga y boniato, morías de hambre pues no se abrían áreas de comercialización para ellos y obvio: ¿como mantener a una familia en tiempos en que había gente viviendo en los caminos, en las guardarrayas, principalmente en el funesto tiempo muerto?. Nueve meses de tiempo muerto y tres de zafra azucarera, la gente iba a cortar caña pues no existía otra fuente donde ganar unos pesos, vital para el sustento de la familia. Cuando terminaban la zafra los cortadores de caña volvían a su miserable destino de origen y se ofrecían como jornaleros con un miserable salario.
- Aquí en Manajanabo, dice Edelberto que nació Felito, “mi hermano, también excelente trabajador, de carácter recio. No le temía a las vacas bravas pero sí era algo tímido con las mujeres. Es el solterón de la familia”.
- De cierta manera, periodista, defraudamos al viejo, pues no todos estudiamos como él quería. Pedro, mi hermano mayor, ejerció el oficio de mecánico tornero y para ello tuvo que asistir a la escuela de Artes y Oficios de Santa Clara, y tras concluir comenzó a trabajar en un taller. Un día, allá por 1956, Pedro le dijo al viejo:
- Si me pagas el pasaje voy echando hacia Estados Unidos-
Ya imagina el déficit de empleo que sufríamos en Cuba y en Santa Clara especialmente habían muy pocos lugares atractivos para ejercer un trabajo decoroso y Pedro marchó a Estados Unidos. Actualmente radica en Loussiana, allí es propietario de un restaurante. Heredó de mi padre la voluntad de trabajar duro.
Yo matriculé en una escuela secundaria de Santa Clara, en Candelaria y Unión y después fui alumno en la Escuela Profesional de Comercio, (el examen de ingreso tiene su historia a contar en otro memento, pues es tragicómica). Y llegó 1959, y el triunfo de la revolución. Yo cursaba el último año de la carrera.
Mi tercer hermano concluyó estudios superiores. Le atraía la tierra, el campo más que la escuela. Y en el primer llamado del Servicio Militar (SMO) dio el paso al frente y jamás olvida que fue tanquista, a las órdenes del legendario combatiente Guillermo García, Comandante de la revolución. Mi hermano es pequeño agricultor.
Comento que poseo información acerca de un científico en tu familia, ¿ es verdad ?. Sí, es Grife, actual profesor de la Universidad de Cienfuegos. Grife también tiene su historia: fue de los primeros becados de la revolución quien después de la campaña de alfabetización cursó estudios superiores en nuestra Universidad Central,, conquistó título como ingeniero químico y más tarde fue seleccionado para la aspirantura de un doctorado en Polonia.
Silvia, la esposa de mi hermano con igual nivel científico que él amorosamente influyó para un cambio de ambiente provinciano y se instalaron en la perla del Sur. Son felices y muy útiles a la sociedad.
Éste bancario de tres nombres, aprendiz de agricultor y ordeñador de vacas confiesa sonriente en su climatizada oficina de CADECA de Santa Clara que, “ esos fueron sus primeros empleos en la finca de su padre”. ¿Y cuando ingresas en la nómina del Estado cubano como empleado?.
- En 1960, era estudiante de la Escuela de Comercio y medio agricultor, junto con Evidio Gonzáles, compañero de aula, emprendí la noble tarea de enseñar y alfabetizamos a unos cuarenta campesinos, hombres y mujeres adultos. Una escogida de tabaco y salón de baile ubicada a unos pocos metros de mi hogar, “al cantío de un gallo”.
El maestro por aquellos días conoció a Ovidio Díaz, joven Dirigente del Partido Socialista Popular, “para mi algo semejante a una leyenda viva”.
Ovidio, en octubre de 1958. fue al encuentro del Che Guevara, cuando su columna invasora llega a Las Villas para fortalecer la lucha guerrillera en el Escambray. Mi amigo era portador de un mensaje, suscrito por el Comité Provincial del PSP. Al triunfo de la revolución nos donó para nuestra aula, pupitres, lápices, libretas, faroles, él era dirigente de la Federación Campesina, cuyas oficinas radicaban en un espacio de la actual Biblioteca José Martí en Santa Clara.
Cuando en 1961, se funda la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, (ANAP), Edelberto comenzó a trabajar con Ovidio en el cargo de contador y en otras tareas hasta la creación del Departamento de Créditos a campesinos y cooperativas. Allí fue ubicado y dos años más tarde administraba la Oficina Regional; luego se produce un cambio departamental de créditos de la ANAP al Banco Nacional y es así “como desde esa fecha hasta el 2009 me convierto en bancario. En mis pasos por la vida he sido agricultor, pelotero, anapista y bancario”.
¿Pelotero? La plática con el actual Gerente Provincial de la Oficina de Cambio (CADECA) en Villa Clara transcurre en medio de un apasionante clima beisbolero, día último de la serie play-off, y disputan el cetro nacional el equipo naranja, el nuestro y los avileños, ocasión en que mi amigo abre las puertas a sus recuerdos juveniles y nos sorprende con una confesión:
- Sí, fui pelotero, lanzador de un equipo amateur y aunque algunos se muestren escépticos, por ignorancia de la “historia” de mi vida”, en una ocasión competí frente al equipo que tenía en la lomita a Mike Cuellar. Ya era ganador consistente en el club Almendares. Perdí el desafío 3 a 2. Mike era un pitcher de lanzamientos con fuerza de cien millas. Yo no igualé sus marcas pero sí tenía algo en la bola y sabía colocarla en la zona de strikes. Mike fue a parar a las Grandes Ligas y yo seguí por lo campos de Manajanabo y el asfalto de Santa Clara.
La Universidad Central ha registrado tu presencia desde que allí te iniciaste hasta tu graduación, 25 años después, y si no es un récord para el libro Guines es una buena marca para un estudiante, ¿verdad?: - Te cuento: en septiembre de 1961 matriculé la carrera de Contador Público, pero a inicios del otro año, fui enviado para el Dpto. Regional de Créditos de la ANAP, en Sagua La Grande y abandoné las aulas.
La asistencia a La Universidad era de lunes a viernes, por la noche y como sabes pasé tres años en Camajuaní y de allí a Santa Clara, para una Sucursal Bancaria como Administrador. En 1966 retorné a La Universidad, pero se difunde el llamado a las filas de la Columna Juvenil del Centenario, doy el paso al frente y fui a parar a su Estado Mayor en Camagüey. Adiós estudios universitarios. Mi jefe era Jaime Crombé, actual Vice-Presidente del Parlamento Nacional. Un formidable ser humano.
Jamás olvido aquel 1ro de mayo, en Vertientes: fui honrado con el carné del Partido Comunista de Cuba. Me llegó de las manos del compañero Alberto Rodríguez Arufe, quien fuera nuestro Embajador en China.
¿Y por fin? Cuando terminas los estudios superiores.
En Cuba vivimos aquel proceso de lucha contra el burocratismo, de eliminación de cobros y pagos, de subvaloración de la contabilidad y, de veras, no me sentía muy estimulado a reiniciar mis estudios en La Universidad, pero éste panorama se despejó en el Primer Congreso del Partido, y felizmente en 1988 fui honrado con el título de Licenciado en Economía. Como no soy muy inteligente, acudí a la tenacidad y ello contribuyó a que fuera el primer expediente de Curso de Trabajadores. Fue un buen regalo para mis padres, mi esposa, mis hijos y otros cariños cercanos.
Edelberto ¿ y de la Dirección Provincial del Banco a CADECA, cuál es la historia?. – Sabes que amo mucho al Sistema Bancario por su disciplina, organización, por la importante función que desempeña en la sociedad. Siempre reconoceré que me ayudó mucho en mi preparación como trabajador, esto junto al gran capataz que tuve en mi padre, son elementos de primer orden en mi vida laboral. No obstante, ya tengo casi medio siglo como dirigente bancario.
Un día me dijeron: Vaya al frente del grupo de trabajadores a crear la Gerencia de CADECA) en Villa Clara. Y comenzamos el servicio el 5 de enero de 1997 con una Casa de Cambio con tres cajas. Hoy tenemos 20 oficinas con 33 cajas. No es como el salto de Sotomayor, pero es un buen salto. Al inicio atendíamos diariamente unos setecientos clientes y hoy superamos los seis mil que compran y venden divisas: USD, dólar canadiense, Euros, pesos mexicanos, Libras Esterlina, Francos Suizos, que realizan operaciones con tarjetas de créditos que reciben pagos de remesas de la Western Union.
Soy un hombre feliz en CADECA. Existen razones: Contamos desde el 2007 con la red básica, al menos una casa de cambio por municipio: colectivos de trabajadores formidables: muchas compañeras en el desempeño eficaz de cargo de dirección con buenos resultados en el trabajo: tenemos muchos prestigio ante los clientes y las autoridades del Partido y del Gobierno en la Provincia y municipios. Existe orden y disciplina, aunque como toda obra humana no todo es perfecto.
Edelberto, reitera que es un hombre feliz que disfruta del trabajo bancario y el agrícola. “ cultivo plantas ornamentales que, de cierta manera comparto con mis amigos. Preguntas que personalidad política, dirigentes del BNC y otros ámbitos de la vida ejercieron influencia en mi trayectoria humana. Fidel, en primer orden, el maestro, el Comandante en Jefe y el padre de todos los cubanos, y Raúl León Torras, por su inteligencia y personalidad impresionante: escapó de la vida repentinamente y los bancarios perdimos al hombre que aun necesitamos en el Banco Nacional de Cuba. El listado de amigos, forjadores de hombre nuevo, es muy extenso, amigo mío, muy extenso.
Amo a mi esposa, a mis hijas, Loretta y Marieta, a mis nietos y a la vida que me ha dado tanto.
CON LA 'PLUMA Y LA PALABRA

Día del Locutor: Voces para embellecer y crear La instauración del Día del Locutor tiene una historia muy poco publicitada, de ahí la importancia que todo radialista cubano conozca esta reseña.
Más de 84 años de radio y 55 de televisión hablan de una adultez, que se reconoce hoy en el mundo entero. Y esa personalidad y vitalidad que matiza la programación de las emisoras de radio y los canales de televisión, también habla de los miles de artistas, especialistas y técnicos, que propician esa forma de hacer que trasciende las fronteras para ser motivo de admiración y un ejemplo a seguir para muchos países del área. Ejemplos sobran para patentizar que durante estas décadas surgen las voces para imprimir belleza y crear imágenes en ese sonido, símbolo de identidad, que tiene en la locución cubana una de sus expresiones más genuinas. Y entre todos los aportes, y son muchos, uno muy especial y que bien podemos simbolizar en el verbo culto y elocuente de alguien que debuta, cantando, a los pocos días de la inauguración de la radio, durante el primer control remoto musical, que se origina desde el teatro Campoamor, para continuar con ella hasta el momento que una irremediable enfermedad trunca su vida setenta y tres años después. Es Germán Pinelli el dueño absoluto de la escena donde despliega su arte que lo convierte en el locutor más completo de la radio y la televisión del país. Nadie como él es capaz de hablar, improvisar, cantar, tocar el piano, redactar y animar con especial simpatía, soltura y elegancia. Méritos suficientes para recibir en dos ocasiones el Premio Ondas que lo reconoce en 1967 y 1968 como el mejor locutor de habla hispana. Por el significado de esta profesión, que llega al mundo junto a nuestra amiga la radio y que en Cuba se aprecia a partir del 22 de agosto de 1922, cuando la señal de la 2LC de Luis Casas Romero surca el cielo habanero, se crea el Día del Locutor. Ocasión propicia para rememorar los antecedentes, a partir de aquel julio de 1946 cuando la Revista Club publica un editorial para solicitar Un día para la Radio. Después vendrían las reuniones del Colegio Nacional de Locutores que se celebran en Camagüey entre los días 25 y 26 de enero de 1947. En este escenario Félix Travieso, (fundador de Radio Reloj) y en aquel entonces locutor de la emisora Radio García Serra, solicita a la junta de gobierno elegida, la creación de El Día del Locutor. Esta idea se aprueba por unanimidad y comienzan las gestiones para tal fin. Entre los compañeros que forman parte del Colegio de Locutores se encuentra uno que con sólo doce años se inicia como locutor en la CMJP de Morón. Llega a la Habana en 1938, labora en la COCO y después en la RHC Cadena Azul y se destaca por ser un amigo entrañable, magnífico locutor, animador e inspirador y lucha por unir la profesión en un sólo organismo. En el proceso de las gestiones enferma y desgraciadamente con sólo treinta y tres años de edad fallece, en noviembre de 1953. Por sus magníficas cualidades, el Colegio Nacional de Locutores decide instituir El Día del Locutor en honor de Jorge Luis Nieto García lo cual se materializa cuando después de ingentes esfuerzos se logra la firma del decreto significando el día primero de diciembre de 1954 como fecha de creación. Fue así como surge El Día del Locutor. Merecido homenaje a los hombres y mujeres de las voces amigas, convertidas en las voces estrellas, esas que llega generación tras generación, cada minuto, sin pedir permiso para formar parte de nuestras vidas. Y en ese deambular por la memoria traemos al presente a la pionera, Zoila Casas Rodríguez, primera locutora de iberoamérica; a Margarita Balboa, primera voz femenina que interviene en la televisión cubana. Xiomara Fernández y Bellita Borges, que tanto identifican a la CMQ y Mil Diez. Y qué decir de Consuelito Vidal, la que mantendrá viva la llama, para recordar que en los momentos tristes de la Patria no falta la alegría de la cubana auténtica para decir con la convicción de los adelantados: Hay que tener fe que todo llega. Recuerde que la fe mueve montañas. Son esas voces las que cuentan la historia a través de la palabra... No es eso lo que hace Ibrahim Urbino a través de Mil Diez, la emisora del pueblo... Y Jorge Enrique, Violeta, Ricardo, Orestes y Guillermo, los que con un timbre familiar llevan el aliento y la esperanza cuando sus palabras saltan desde la Sierra Maestra y el Aquí Radio Rebelde logra adueñarse de la Patria. O la voz de Noel Pérez que aquel primero de enero se atrinchera en la cabina de la CMKC, para asumir el reto de mantener en el aire la señal Rebelde cuando todavía Santiago de Cuba está en manos de la dictadura. En otro momento es Wilfredo Rodríguez Cárdenas quién llama a la conciencia de la nación, para hacer vivir cada 9 de abril, la emoción de aquel minuto glorioso de 1958. Cuanto dicen Manolo Ortega y Antonio Pera durante más de veinticinco años como locutores del Noticiero Nacional de Televisión y de los actos más importantes del país. Es difícil encontrar una obra económica, educacional, científica o social, y sería imposible enumerarlas, que ellos no hayan hecho ver y admirar a través de los oídos receptores. Sobran razones para significar que es la de Manolo Ortega la voz que nos acompaña en las horas de luto, de combate y de victoria, de grandeza y de alegría del pueblo, mientras su salud le permite estar detrás de un micrófono y una cámara de televisión. |
| Fuente Josefa Bracero Torres. Tomado de la sección “En la memoria radial” del Portal de la Radio Cubana. Disponible en www.radiocubana.cu |
| Foto de archivo |
| 11/28/2008 |
