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A propósito

Concluye Congreso de la UPEC con proyecciones para los próximos cinco años

Concluye Congreso de la UPEC con proyecciones para los próximos cinco años

14 julio 2013

 

El IX Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) concluye hoy en esta capital con la aprobación de los documentos rectores y las proyecciones de trabajo para los próximos cinco años.

De acuerdo con el programa del evento, iniciado la víspera en el Palacio de Convenciones, los delegados al encuentro también rendirán homenaje al Héroe Nacional de la isla, José Martí, y debatirán en torno a la UPEC que necesitan estos profesionales.

Asimismo, se presentará el libro Revolución, socialismo, periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, del destacado profesional Julio García Luis, ya fallecido.

Los participantes coincidieron ayer en la necesidad de actualizar esa labor y crear condiciones para un mejor ejercicio, al señalar los desafíos de esta profesión.

La mayoría de las intervenciones en el encuentro aludieron al periodismo que requiere el socialismo en el escenario mediático actual, la profesionalidad, y las limitaciones en el acceso a las fuentes de información.

Precisamente, en el Informe Central al evento, el nuevo presidente de la UPEC, Antonio Moltó, aseguró que mejorar la prensa y liberar de obstáculos el ejercicio de la profesión para defender mejor la Revolución fue el denominador común en el proceso de asambleas del IX Congreso.

Igualmente, se divulgó una declaración que llama a periodistas y organizaciones del mundo a reclamar al presidente norteamericano, Barack Obama, la liberación de cuatro antiterroristas de la isla condenados en Estados Unidos

Los Cinco -como se les conoce en el mundo- fueron apresados en Estados Unidos en 1998 por monitorear grupos violentos que desde Miami operan contra esta nación antillana.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero cumplen largas condenas, mientras que René González se encuentra en Cuba tras pasar más de 12 años en prisión y luego de renunciar a la ciudadanía norteamericana como condición para su retorno a la isla.

Fuente: Cubadebate

 

 

(Con información de Prensa Latina)

Felicita Raúl Castro a la Unión de Periodistas de Cuba

 

Domingo, 14 de Julio de 2013 



El presidente Raúl Castro felicitó a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) por el aniversario 50 de fundada y la realización de su IX Congreso, concluido este domingo en La Habana.

La congratulación del dignatario cubano fue transmitida por el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, quien subrayó que durante las jornadas de trabajo estuvo presente el pensamiento del Héroe Nacional, José Martí, el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y el jefe de Estado.

También Díaz-Canel entregó a la UPEC un diploma de reconocimiento firmado por Raúl Castro.

Quiero felicitar a la nueva dirección de la UPEC y decirle que puede contar con la dirección de la nación, pues sabemos que la prensa está aportando al desarrollo de un socialismo próspero y sostenido, dijo Díaz-Canel.

Este IX Congreso -puntualizó- fue necesario y oportuno, y se caracterizó por un debate inteligente y comprometido, y es trascendente por su aporte al presente y al futuro.

No creo que los periodistas nuestros sean los más criticados, se necesita de ellos para construir el socialismo, y no existe falta de credibilidad, dijo.

La población esta informándose por la prensa, los periódicos se agotan en los estanquillos, las personas escriben a los medios, dan criterios, participan y eso significa que hay confianza, agregó Díaz-Canel.

La sociedad nos exige más en este nuevo momento, es una prensa en tiempo real, debemos cambiar la mentalidad, algunos conceptos, revisar los argumentos e interpretarlos de otra manera pues estamos en otra época, señaló.

El presidente cubano orientó que la prensa debe ser capaz de reflejar la realidad en la diversidad en que se vive, sin secretismo, con conocimiento y debate, recordó el primer vicepresidente.

No debemos dejar acumular los problemas, pues luego se convierten en verdaderas bolas de nieve, el pueblo debe estar informado de manera oportuna, enfatizó.

El perfeccionamiento -precisó- será perfecto cuando sea una obra colectiva en la que todo aportemos siempre con un matiz científico e involucrando otras disciplinas.

No estamos discutiendo los mismos problemas, son los mismos temas pero en otros tiempos, aseveró Díaz-Canel.

(Fuente: Prensa Latina) 

 

Raúl resalta importancia de los Lineamientos aprobados en el Congreso del PCC (+ Foto)

Raúl resalta importancia de los Lineamientos aprobados en el Congreso del PCC (+ Foto)

7 julio 2013

El presidente de los Consejos de Estado y Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, junto al primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel y el vicepresidente José Ramón Machado Ventura, en la clausura del primer período ordinario de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. FOTO: Ismael Francisco/CUBADEBATE

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, destacó la importancia que tiene para el desarrollo de Cuba un programa bien elaborado como el de los Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido, durante la última sesión del primer período ordinario de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Raúl señaló que es vital prestar atención a la teoría y analizar todos estos temas junto al pueblo, y lo que no se entienda volver a explicarlo

“En el futuro las líneas fundamentales de desarrollo de la nación tendrán que ser discutidas por el pueblo como se hizo con el proyecto de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, analizadas en el Congreso del Partido y también por los diputados a la Asamblea Nacional, y lo que se apruebe chequearlo dos veces al año, como lo estamos haciendo”, aseguró.

Raúl sugirió que los diputados cursen el Diplomado de la Escuela Superior de Cuadros del Estado y el Gobierno para que tengan una mayor preparación en los complejos temas de la economía y sobre los profundos cambios que se realizan en el país.

Enfatizó, además, que Cuba tiene que diversificar sus producciones y vivir de sus propios recursos.

(Con información de la AIN)

Preside Díaz–Canel graduación de La Universidad de La Habana

Preside Díaz–Canel  graduación de La Universidad de La Habana

 

 Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político del Comité Central (CC) del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presidió este viernes el acto central de graduación de la Universidad de La Habana (UH).

  
El Aula Magna de esa casa de altos estudios fue sede de la ceremonia, a la que asistió Rodolfo Alarcón, ministro de Educación Superior, y donde fueron reconocidos los 31 estudiantes de mayor integralidad del recién concluido curso escolar.
  
Gustavo Cobreiro, integrante del CC del PCC y rector de la UH, informó que este año egresaron de esa institución casi cinco mil jóvenes, lo que constituye la cifra más numerosa en la historia de la universidad.
  
Recordó que desde el Primero de Enero de 1959 hasta la fecha en sus facultades se han licenciado un total de 120 mil 579 alumnos.
  
Subrayó que en esta oportunidad alrededor de 400 becarios extranjeros también reciben su título universitario, de ellos 274 proceden de la República Popular China.
  
Precisó, además, que la presente graduación está dedicada a los aniversarios 285 de la UH, 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y al 160 del natalicio de José Martí.
  
Manuel Antuch, estudiante la facultad de Química y mejor graduado del curso regular diurno con más de seis puntos de promedio, reconoció el alto valor que representa alcanzar esa condición, que  implica  un alto compromiso con el país.
  
En ese sentido, destacó la necesidad de que los nuevos graduados se sumen a las obras impulsadas por la Revolución, así como al proceso de actualización y perfeccionamiento de la economía y la sociedad. 
  
Por su parte, la estudiante china Kou Xueding, agradeció el aprendizaje gratuito que le facilitó Cuba, y resaltó el gran honor que significa para ella haberse graduado en la Universidad de La Habana, una institución de gran prestigio internacional, en especial en su país.

05 Julio 2013

 

Fuente AIN

 

Primer vicepresidente cubano Díaz-Canel destaca importancia de gestionar calidad

04 Julio 2013

Prensa Latina

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El primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, destacó este jueves la importancia de la gestión de la calidad de todos los procesos en las entidades para prevenir la ocurrencia de ilegalidades.

 

Primer vicepresidente cubano señala retos de congreso de periodistas

 


Al intervenir en las sesiones de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el alto funcionario aludió en ese sentido a una disposición oficial sobre el control interno.

Tenemos una herramienta que nos ha dado la Contraloría General de la República, refirió, pero tenemos insatisfacción porque esta herramienta -que me parece buena-, no hemos logrado aplicarla en toda su amplitud.

Si funcionamos bien, habrá menos posibilidades para la ocurrencia de delitos e ilegalidades; si funcionamos mal, habrá más caldo de cultivo para estas cosas, consideró Díaz-Canel.

Agregó que solo gestionando calidad es posible crear un ambiente de planificación adecuado, de discusión y de polémica.

Si no tenemos buena calidad en la educación y nos fallan estos procesos y si con la Resolución 60 (de la Contraloría General) no somos capaces de darle respuesta, vamos al fraude, que ya es la expresión de la ilegalidad y la indisciplina, ejemplificó.

Vamos a elevar la calidad de la educación, sobre la base de preparar bien a los profesores, a los alumnos y comprometer a la familia, instó.

Por otra parte, consideró que los primeros que deben informar a los trabajadores de un centro son los directores, los cuales tienen que estar en un debate permanente con estos para ver "cómo hacemos mejor las cosas y evitamos se nos produzcan desviaciones".

Resaltó que los dirigentes deben tener mucha sensibilidad con los problemas e inquietudes revolucionarias, preocuparse y no ver como normal las cuestiones que laceran.

Durante toda la jornada de hoy y de mañana los parlamentarios cubanos sesionarán en comisiones de trabajo y discutirán entre otros temas sobre el Anteproyecto de Ley de la Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre.

Además, recibirán información sobre el cumplimiento de Plan de la Economía y de la ejecución del Presupuesto al cierre del primer semestre del año.

 

Fuente: CMHW

 

 

Dirección de Información y Propaganda

 

 

 

      4 de Julio d2013                        

   “Año 55 de la Revolución”.

 

 

A:   Directores de Emisoras

Subdirectores de Información y Programación
Periodistas, comunicadores y realizadores de la Radio Cubana

Martianos.

     

La Radio Cubana y la UPEC invitan a participar en el Foro Interactivo: José Martí y su vigencia en la labor del periodismo.

Con motivo de los aniversarios 50 de la UPEC y 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el Consejo Martiano de la Prensa Cubana y la Radio Cubana han aunado voluntades para demostrar lo que pueden hacer los periodistas del país desde las plataformas de la Web 2.0, asidos a la premisa martiana que afirma:

“El desinterés del periodista es esencial. Aflige cobrar por lo que se piensa y más si, como se piensa, se ama. Un periódico sin generosidad, es un azote. Un periódico generoso es una columna”

Expertos, periodistas e investigadores de la temática responderán preguntas e inquietudes en el encuentro, que se realizará el seis de julio, de 10:00 a.m. a 12 del día, en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, coordinado por la Dirección de Información y Propaganda de la Radio Cubana, a través de su Portal en Internet.

Se espera participen los periodistas conectados, y aquellos que estarán desde sus Redacciones Digitales y Centrales, en la cobertura de la Asamblea Nacional del Poder Popular que coincide en fecha y horario.

Los interesados en enviar sus preguntas y comentarios  (Con antelación) por correo pueden hacerlo a: foromartiano@radio.icrt.cu , o a dircomunicacion@upec.co.cu

 

 

También en Facebook pueden acceder al evento visitando la dirección electrónica https://www.facebook.com/events/140144649516755/?ref=22

Mientras, los que deseen participar en el Foro Interactivo, en habla inglesa, podrán dirigir sus preguntas y comentarios a: foroingles@radio.icrt.cu

Simultáneamente, se llevará a cabo un foro tuitazo martiano bajo el liderazgo de los usuarios Twitter @radio_cubana y @radionline,  en el que intervendrán todos los sitios web de las emisoras cubanas con plataformas en las Redes Sociales, articulados por las etiquetas #ForoMartiano  #MartiPeriodismo.

El Apóstol convoca con la fuerza de su pensamiento. Nos corresponde responderle con la altura y el caudal ideológico que él nos legó:

 “Da grima, da pena, creer que puede haber criaturas que por dinero, abran a los paseantes esta arca santa de los pueblos que debe ser la prensa. No hay monarca como un periodista honrado”.  

 

 

 

Radio Cubana

 

 

Entrevista a René González, el primero de los Cinco en retornar a la isla "Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas"

Entrevista a René González, el primero de los Cinco en retornar a la isla "Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas"

Jueves, 20 de Junio de 2013

 

Enrique Ojito Linares y Arelys García Acosta

Después de protagonizar el vuelo quizás más arriesgado de su vida el 8 de diciembre de 1990, René González Sehwerert, el primero de los Cinco en retornar a la Patria, penetró organizaciones terroristas como Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Partido Unido Nacional Democrático y la Fundación Nacional Cubano-Americana, radicadas en la Florida. En entrevista exclusiva con el periódico Escambray y Radio Sancti Spíritus, el luchador antiterrorista recorre su itinerario como agente de la Seguridad del Estado de Cuba, sin olvidar el ser humano que es.

“Si usted dice que para esta misma noche, inventamos un avión y vamos a La Habana”, le aseguró, sin esconder la ansiedad, este guajiro de La Sierpe a René González Sehwerert —el primero de los Cinco en retornar a la isla—, al solicitarle una entrevista, posibilidad que, al final, no denegó: “Llámanos dentro de unos 10 días”. La situación legal del antiterrorista aconsejaba esperar.

¿Qué más le dije? No recuerdo; a veces la emoción traiciona. Minutos antes y de repente, su esposa Olga Salanueva Arango me preguntó, vía telefónica: “¿Quieres saludarlo?”. Cuando menos, salté de la silla giratoria en la Redacción; significaba hablar con un Héroe de la República de Cuba, quien dejó, sin lamento alguno, 13 años de su vida en penitenciarías de Estados Unidos.

A escasas horas de finalizada la Segunda Jornada 5 días por los 5 en Washington DC…“podemos vernos hoy, a las tres, en la Casa de la Amistad; antes, estaré allí con Russia Today”. Solo entonces el alma me vino al cuerpo. El diálogo quedó pactado para la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), donde declararía que regresar a Cuba sin sus compañeros –Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González– fue la pesadilla de su encierro.

Luego de cumplir su condena de tres lustros de prisión el 7 de octubre de 2011, René empezó a saldar tres años de libertad supervisada. Esas condiciones fueron modificadas el 3 de mayo pasado por la jueza Joan Lenard, quien aceptó la permanencia del cubano en la isla, a cambio de su dejación a la ciudadanía estadounidense, certificado concedido el día 9 de ese mes.

— I —

Tarde de nubes negras y bajas. En sordina, se escuchan los pitazos y los rumores de la calle en el amplio corredor de la sede del ICAP, adonde René llega ahora con el andar del alpinista que nunca renuncia a pisar la cima, y se sienta, con sus gafas oscuras —colgadas de la camisa a cuadros—, entradas altas y el mentón rematado por las canas. Bien cerca, Olga, atenta a sus ojos claros y a las manos que se cruzan una y otra vez, mientras él revive sus breves años en Chicago, que lo vio nacer el 13 de agosto de 1956.

Apenas son fragmentos de recuerdos, aclara. La familia residía próxima al lago Michigan; no olvida el muelle de madera camino a la profundidad de las aguas, y el olor del parque que iluminó ciertos versos dedicados a su compañera.

No olvida, tampoco, la maldad que sacó de las casillas a sus viejos —Irma y Cándido—: con su hermano Roberto, salió a una avenida “a hacerles monerías a los automóviles”, travesura interrumpida, afortunadamente, por un policía que los condujo a casa. “También recuerdo bastante el viaje hacia Cuba en barco, en el Guadalupe”.

Eso sucedió posterior a la invasión mercenaria por Playa Girón.

“Sí. Los viejos estaban en el comité Pro Justo Trato a Cuba, y salieron a las calles a manifestarse contra la invasión; recibieron represalias; inclusive, personas de la derecha los agredieron. Después tomaron la decisión, y vinimos en octubre del 61”.

Conocido por el apelativo de Castor en las lides de la Seguridad del Estado —según el brasileño Fernando Morais, en su libro Los últimos soldados de la guerra fría—, René volvió a suelo norteamericano el 8 de diciembre de 1990 mediante el robo de una aeronave en San Nicolás de Bari, situado hoy en la provincia de Mayabeque.

Antes de la partida usted le dejó a Olga algo de dinero y la letra de una canción de Pablito Milanés dentro de una revista. ¿Era un mensaje en clave?

Es difícil irse, y saber que la familia no tiene conocimiento de lo que vas a hacer. Una de las cosas más difíciles de este tipo de misión es convencer a la gente que tú respetas de que eres un traidor. En todos estos años las tareas más difíciles las cumplí en Cuba; las dos fueron en San Nicolás de Bari: renunciar al proceso del Partido (Comunista de Cuba) y robarme un avión. Hay cosas que no son tareas, pero que son humanas, y una es dejar a la familia, eso es fuerte. Efectivamente, le dejé el dinero que había guardado y aquella canción, ni recuerdo que canción era, en una Bohemia. 

Le dije a Irmita, que tenía seis años y era muy discreta, una tumba: le voy a dejar un regalito a tu mamá aquí para cuando venga el fin de año. Esto es un secreto para darle una sorpresa a tu mamá. “¡Mami, mami!, papi dejó esto aquí”; así fue como Olguita lo encontró.

¿Cuántas veces usted repasó el plan de secuestro del avión que lo llevó a Boca Chica, adonde llegó casi sin combustible?

Ninguna. En las condiciones en que todo sucedió era imposible repasar ningún plan. Estábamos entrando en el período especial; los vuelos de lanzamiento de paracaidismo y de deporte aéreo, en general, fueron de las primeras actividades afectadas. Todo resultó improvisado, a excepción de la decisión de que si se me daba la oportunidad me iba a ir. Tenía que buscar el momento oportuno y sacarle el máximo; de ahí que llegara sin combustible. Se me dio la posibilidad de hacerlo, y calculé rápidamente; me dije: el combustible me alcanza exacto, tengo que lanzarme. Probablemente, haya sido el vuelo más peligroso, más arriesgado, en mi vida.

Al llegar a Miami usted declaró a la llamada Radio Martí haberse sentido un verdadero Cristóbal Colón cuando vio los cayos al sur de la Florida. ¿Cómo entrar en el personaje de traidor y hacerse creíble ante la opinión pública?

Me lo pregunté desde que me plantearon la misión; no creo que alguien pueda entrenarse para eso. Además, yo era todo lo contrario; nunca he sido un simulador. Tú no puedes encontrar a alguien que sea un revolucionario y sea un simulador. ¿Cuál es la clave? El sentido del deber; la satisfacción de engañar a alguien que quiere hacerle daño a mi pueblo, y a partir de ahí, a lo mejor intervienen ciertas características personales que te permiten hacerlo.

Recuerdo cuando conocí a Félix Rodríguez, el Gato; casualmente fue el día en que se creó Hermanos al Rescate. La víspera yo estaba en casa de un piloto que había secuestrado un avión en los años 60 y era jefe de un grupo denominado la CUPA (Cuban Pilots Association). Estando con él, lo llama Basulto (José) para informarle: “Oye, vamos a armar un grupo que se va a llamar Hermanos al Rescate, y haremos una conferencia de prensa en el aeropuerto de Miami”. Y el hombre me invitó.

Voy para allá, y cuando entro por aquel salón me reciben: “¡Ahh! —me conocían del periódico—, el que se llevó un avión”. Y así, de sopetón, me sueltan: “Mira, te presentamos a Félix Rodríguez, el hombre que mató al Che”. No sé qué me pasó de pronto —fue un corrientazo—; saqué la mano y se la di: no me digas, compadre, que tú eres el tipo. Por dentro, me asombré: ¿cómo es posible que yo haya podido hacer esto? Cuando salí, me dije: ya yo sirvo para esta tarea. 

Al ser agente de la Inteligencia de un Estado, algunos podrían pensar que usted llevaba una vida holgada. ¿Cómo sobrevivió económicamente aquellos primeros meses?

Tuve la ventaja de tener mucha familia allá que me apoyó; o sea, desde el punto de vista económico nunca me sobró un quilo; pero sí tuve casa y comida. Mi abuela me recibió, y yo, claro, desde que llegué empecé a trabajar. Hice varios trabajos; sin embargo, el propósito mío siempre fue acercarme al ambiente de la aviación.

Después se crea Hermanos al Rescate y entro por ahí. Para poder avanzar en ese ambiente tuve consumir mucho de lo que ganaba en sacar muchas licencias, que es muy caro. De entrada trabajé en una tienda por un salario miserable; después vendí unos calentadores muy malos y no quise seguir vendiéndolos porque estaba engañando a la gente; hice piso, hice techo. Tuve una vida modesta y mi principal objetivo siempre fue avanzar como piloto.

En mayo del 91 ingresó a Hermanos al Rescate; sobrevoló La Habana con Basulto, tiró panfletos. ¿Cómo llenarse de esa sangre fría para compartir cabina con ese terrorista?

Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas; fui a combatir actividades que dañaban a Cuba, que podían causar perjuicios al pueblo cubano, a la propiedad, a nuestros dirigentes; fui a alertar al país sobre esas actividades. En esas circunstancias no puedes ponerte a entrar mucho en el elemento personal que te divide porque sí te disocias.

Usted llevó a bordo a periodistas de canales como Univisión, que armaban su campaña anticubana.

En su origen, Hermanos al Rescate fue, probablemente, una de las operaciones de guerra psicológica más bien montadas que haya habido. Se monta sobre el tema de los balseros, un asunto complicado y fácil de manipular. La organización la fundan Basulto y un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos, y más específicamente de los grupos que llamaban los teams de infiltración. Esos grupos habían sido preparados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en los años 60 en sabotajes, en infiltración e exfiltración, guerra psicológica.

Ellos ven la posibilidad de utilizar el tema de los balseros para hacer una guerra sicológica de dos vías: por una parte, estimular en Cuba las salidas ilegales como una forma de desestabilizar la sociedad cubana, y, por otra, proyectar hacia el mundo la imagen más negativa posible de Cuba, como el infierno del que la gente se estaba yendo. Es una etapa muy propicia para eso por el momento en que se estaba viviendo: el período especial; la gente quería irse porque tenía problemas económicos… Ellos aprovecharon muy bien ese momento.

En la propia ciudad de Miami se va creando, igualmente, una euforia alrededor de todos los problemas que tenía Cuba y los que no tenía, y los que no tenía los inventaban. En esto ese contexto, Hermanos al Rescate es una herramienta de propaganda muy fuerte, que apela, por otro lado, al sentimiento humanitario: tienen a los balseros, al individuo que está medio muerto en una balsa, y ellos los rescatan. Ahí se mezclan varios elementos que les permiten montar una operación de guerra psicológica muy fuerte.

Después ellos van evolucionando; en la medida en que el período especial se pone más difícil se incrementan sus esperanzas de que en Cuba se produzca una explosión, y empiezan, en una etapa poco más intermedia, a apostar por la explosión en Cuba, que la gente se lance para la calle; lo que sucedió en el Malecón en agosto del 94 fue para ellos un impulso, una bocanada de aire fresco.

En ese contexto comienzan a preparar ya acciones violentas; en el juicio salió evidencia de que Hermanos al Rescate estaba en el juicio, salió evidencia de que estaba preparando unos artefactos mortíferos para ser lanzados sobre Cuba y que podrían ser utilizados por personas descontentas contra la Policía. Esos artefactos eran como unas bengalas; pero en lugar del material pirotécnico, se cargarían con balines y pólvora, o sea, serían utilizados para hacer daño, para matar.

(…) ¿Qué pasa? Se produce la llamada Crisis de los Balseros (en 1994 emigraron ilegalmente hacia los Estados Unidos más de 30 000 personas). Cuando los Estados Unidos y Cuba firman los acuerdos migratorios (el Comunicado Conjunto del 9 de septiembre de 1994 y la Declaración Conjunta del 2 de mayo de 1995), el negocio de Hermanos al Rescate se va al piso, porque los cubanos que se lanzaban al mar iban a ser interceptados por la Guardia Costera y serían repatriados a Cuba.

Ese fue un golpe muy duro para Hermanos al Rescate, y pasan ahí a incrementar la provocación, o sea, pasan a tratar de crear un conflicto entre Cuba y Estados Unidos. Es cuando empiezan a producirse los sobrevuelos a Cuba, las provocaciones, las famosas flotillas; en abril del 94 había habido una y después ellos empiezan a incrementarlas con Movimiento Democracia. En fin, eso fue lo que sucedió hasta que se produjo lo del 24 de febrero del 96, que fue el golpe de gracia a Hermanos al Rescate.

¿Qué misiones concretas asumió?

Estuve en varias organizaciones; Hermanos al Rescate fue la primera en la que me involucré. Obviamente, la misión fundamental era mantener a Cuba informada de todo lo que estaba haciendo, de todos los preparativos de las flotillas… Desde un inicio Basulto concibió Hermanos al Rescate como una organización que, además de dedicarse a los balseros, realizara acciones violentas; inclusive, él me consultó en el año 92 acerca de una incursión para hacer un sabotaje al sistema eléctrico nacional con la utilización de sus aviones.

Luego Basulto estuvo envuelto en la adquisición de un avión de combate ruso, un Mig 23, que quería emplearlo para una actividad violenta. En Estados Unidos se usa mucho que cuando un país desactiva ciertos aviones, algún particular los compra. También quería comprar un avión checo de entrenamiento militar.

Me vinculé al PUND (Partido Unido Nacional Democrático), que en los años 92 y 93 realizó incursiones en la costa norte, sobre todo en el área entre Varadero y Cayo Coco. Un comando del PUND asesinó a un compañero en Caibarién; estuve vinculado a las actividades que hacía de infiltración. Comando de Liberación Unido estaba envuelto, igualmente, en esas actividades.

También había que localizar. Un grupo paramilitar de la FNCA (Fundación Nacional Cubano-Americana) adquirió varios medios y había que localizarlos, algunos eran aéreos; estaban en el área de mi competencia. La localización de Posada Carriles me llegó a través de una indiscreción en los años 90. Ese era el tipo de actividad que estábamos realizando,

¿Por qué colaboró con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el desmantelamiento de operaciones de drogas?

Desmantelé dos operaciones de drogas. ¿Por qué? Primero, todo el mundo sabe la posición de Cuba contra las drogas; pero, además, ahí la droga juega un doble papel, porque no es solamente el daño que hace como tal; sino que el dinero de esta se utilizaba para financiar el PUND y el Comando de Liberación Unido. En la medida que tú les ibas cortando las fuentes de financiamiento eran operaciones que no se hacían contra Cuba.

Resulta muy difícil saber cuántas operaciones se dejaron de hacer, por ejemplo, una vez que pudimos meter preso a Tony, el Gordo, que era quien financiaba el PUND. Se quedaban sin dinero; esos fueron golpes fuertes para ellos.

¿Cómo dominar la sensación, al ser agente al servicio de la Inteligencia, de sentirse vigilado?

Existen conductas propias de la actividad que tienes que adoptar, y estar alerta. Te puede hacer mucho daño si exageras; tampoco puedes relajarte del todo, tienes que buscar un balance ahí y decir: bueno, déjame estar alerta, tengo que cuidarme; pero, por otra parte, no puedes volverte loco.

En medio de todo ello, usted tenía la decisión de reencontrarse con Olga e Irmita. ¿Cuánto hizo René en función de eso? Dicen que estuvo hasta en el Capitolio.

Ahí entran a jugar muchas consideraciones. Ileana Ros-Lehtinen no tenía la capacidad de llevar a Olguita para allá; eso fue parte de todo el esquema. Obviamente, para mí siempre fue una prioridad que ellas se reunieran conmigo. Tomó trabajo por toda una serie de circunstancias que había que hacer coincidir; fueron seis duros años de separación; al final pudieron ir para allá en diciembre de 1996.

Hasta en traje y corbata, con flores en la mano, usted las recibió en el aeropuerto de Miami.

El reencuentro tuvo dos ángulos contrapuestos; desgraciadamente tuve que hacerme acompañar por algún elemento que no era muy… (Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia). El reencuentro significaba, prácticamente, como si Olguita y yo nos casáramos de nuevo. Estábamos casados desde el 83; después de seis años de separación, fue hermoso y, al mismo tiempo, difícil por la adaptación de Irmita; pero venció el amor.

De ese amor surgió Ivette. ¿Cómo Gerardo Hernández, sin hijo, disfrutó el nacimiento de Ivette?

Gerardo siempre fue muy sensible a todo lo que fuera la familia. Antes de que Ivette naciera, estuvo muy pendiente de la llegada de Irmita; después, un regalito por aquí, una atención por allá; con Olguita también. Éramos como una familia; en realidad, en esas circunstancias es la única familia que tienes en el sentido de que es la única gente a quien tú puedes decirle todo. Yo tenía familia allá, que no comulgaba con nuestra forma de pensar; pero demostraron ser una gente muy buena. Gerardo asumió ese rol de una manera muy humana, con una capacidad de querer muy grande; efectivamente, con Ivette, muy contento.

¿En cuáles circunstancias aconteció su arresto el 12 de septiembre de 1998?

Un arresto en Estados Unidos es un eufemismo por asalto; realmente constituye un asalto. Te asaltan la casa con un alarde de violencia para paralizarte; es el primer paso para ablandarte. Ellos (FBI) empezaron a golpear la puerta; en otros casos las tumbaron con un ariete. Nosotros vivíamos en un pasillo muy estrecho y la puerta era de hierro; parece que la física no les dio y no podían derribarla. La golpearon violentamente, y cuando abrí entraron con pistolas afuera; la empujaron, me lanzaron contra el piso mientras me amenazaban con la pistola; me esposaron de inmediato, y cuando Olguita salió del cuarto la tiraron contra la pared. Después me levantaron; me preguntaron si era René González y si yo era de Hermanos al Rescate. Me sacaron de la casa ese sábado y de allí me llevaron hasta la prisión.

¿Cómo describir los primeros días de cárcel?

Los primeros días son terribles. Además, en el caso nuestro, no fue como en otros que normalmente ellos te llevan a un área de admisión, te dan tu ropa, te explican cómo funciona la cárcel, te dan una llamada telefónica. A nosotros nos dieron un tratamiento especial; en términos militares eso lo llaman golpe y estupor, o sea, te arrestan violentamente, te pasan por el FBI para ver si vas a ser de los que te declaras culpable o no, de los que cooperas o no. De inmediato te meten en el “hueco”, solo ahí, para que comiences a pensar en lo que te espera. Son días en los que no puedes dormir; ni siquiera nos dieron una sábana, nada.

En ese momento se decide tu futuro. Si no decides rajarte, después no lo vas a hacer. Nosotros decidimos desde ese momento que no nos íbamos a rajar y ya. Me tocó esto, pues a enfrentarlo.

Hasta el lunes fueron días difíciles. Todo es un teatro que se prepara: te tienen el sábado, domingo a solas con tus pensamientos, sin afeitarte, sin lavarte los dientes; el lunes te visten de payaso y te bajan a la Corte. Te hacen pasar por un pasillo, y está toda esa jauría de gente, llena de odio, mirándote encadenado, barbudo, con aspecto cadavérico, y la preocupación por la familia está dándote vuelta.

Tuve suerte; cuando me bajan del elevador y me enfrentan a ese salón lleno de gente y voy buscando a la familia, de pronto siento un grito: “¡¡¡Papiiii!!!”, miro y está Irmita haciéndome así (René levanta el dedo pulgar hacia arriba, bien alto). A partir de ahí respiré y me dije: este aire me dura hasta que se acabe esto, y me sigue durando todavía.

¿A qué se aferró usted para no traicionar, como sí lo hicieron otros miembros de la red cubana?

En lo más básico, a la dignidad humana; yo creo en el valor de la dignidad. El proceso demostró que hay quienes no creen en ese valor; los valores humanos existen. Todos los proclamamos; pero en condiciones como esas se demuestran quiénes creen en ellos o no. Los Cinco creímos en ellos. Si los valores humanos existen, no veo por qué un ser humano deba ceder a la fuerza bruta, más allá de la política (ideales).

Porque este tipo tiene la capacidad de maltratarme, de encerrarme, yo cedo; nadie me enseñó que eso tenía ningún valor. A eso se añade la misión que estabas haciendo, el conocimiento de tu causa, la conciencia de lo que estuviste haciendo, saber que tienes la razón, saber que estabas defendiendo la vida humana, saber que estás siendo juzgado injustamente.

Todo eso se va añadiendo, y más allá de eso también está la conducta de ellos. Tú los ves mentirle a la jueza, chantajear testigos, engañar a la Corte, burlarse de las órdenes de la jueza, mentirles a los jurados, preparar gente para que mientan. Al ver que se rebajan y se rebajan, dices: ¿hasta qué punto puede rebajarse esta gente? Entonces te dices: yo no puedo ceder ante esta gente.

Usted estuvo encarcelado en Pennsylvania, Carolina del Sur y Florida. ¿Cómo hacerse respetar en un ambiente tan hostil?

En el caso del sistema penitenciario norteamericano, el haber ido a juicio te da mucho respeto; casi nadie va a juicio. La gente tiene miedo de ir a juicio; el sistema está arreglado de forma tal que el que va a juicio lo pierde. Los abogados te convencen de que no vayas y de que cooperes con la Fiscalía, y cooperar termina siempre con delatar a alguien. ¿Qué pasa?; cuando fuiste a juicio, te enfrentaste al Gobierno.

La gente te respeta mucho por eso; además, saben que no los vas a delatar. Y más allá está la actitud tuya; si tú tratas bien a la gente, en general, te trata bien. Debes relacionarte con personas que tengan actitudes positivas, constructivas; rehuir a conductas como el juego, las deudas; no involucrarte en las pandillas.

Las cartas ayudan bastante, es decir, el que la gente te vea recibir muchas cartas de todos los países; entonces, vienen y te piden los sellos. Nos ayudó la emisión de sellos cubanos; decían: “¡Coñooo!, ese tipo sale en un sello”. Hasta los guardias me los pedían escondidos. “Fírmamelo”.

¿Hubo alguien entre los compañeros de celda o de prisión, en general, que lo marcara a usted?

Tuve muchos compañeros de celda. Recuerdo a un rapero que estuvo conmigo (en Marianna, Florida) y se involucró tanto en el caso que un día cogió un pulóver y entre él y Rody (Rodolfo Rodríguez) lo pintaron con el símbolo de los Cinco. Se metieron en la yarda, y cantó una canción rap ahí por los Cinco; por poco aquello se revuelve allí.

Rody es un caso curioso: un cubano con un prontuario delictivo desde que era muchacho, inclusive, violento; sin embargo, cuando me conoció —ya estaba en un proceso de evolución—, él tenía mucho resentimiento contra Cuba. A través de nuestras relaciones comenzó a cambiar sus visiones de Cuba, de la Revolución, de Fidel; luego era más comunista que yo. Me reía a veces: oye, compadre, dale un break a la gente; no te fajes con todo el mundo.

Había un supermaxista blanco que había tenido, también, un pasado muy violento, una infancia muy disfuncional, había terminado en lo que le llaman skinhead (cabezas rapadas), asaltó banco. Poco a poco había ido reconsiderando, y le tocó la suerte de estar conmigo en la celda cuando él estaba en ese proceso; se me acercó, reflexionó mucho conmigo y terminó politizándose. En general, sí hay mucho respeto hacia uno por parte de todos los presos.

Olga se convirtió en horcón de una familia, madre y padre a la vez; no obstante, usted no perdió las riendas de la casa.

Las riendas de la casa las tenía Olguita; hay que ser franco. No me gusta estar dirigiendo a la gente desde la distancia. Yo confié en Olguita; mi papel era hacer bien lo mío allá. Me pareció siempre importante que ellos supieran que yo estaba bien; de la misma forma que para mí era muy importante saber que ellas estaban bien. Olguita sabía lo que tenía que hacer, y lo hizo bien, y dentro de eso el intercambio con las muchachitas, el consejo... Ellas han tenido una relación muy abierta siempre conmigo. No soy un padre gruñón, creo que soy un buen padre, un buen amigo.

¿Qué hacía René para salir de la depresión que le llega a todo ser humano, más aún en un encierro?

No me llegó, no. Yo acuñé una frase de la que la gente se reía; me preguntaban por la mañana: “¿Cómo tú estás?” I’m always ok. Y ya la gente venía y me decía: “Yo sé que tú estás bien”. ¿Por qué lo decía? No sé; uno tiene que espantar esas cosas, tienes que luchar. Hay días que te levantas más ansioso, o sea, la ansiedad sí llega. Hay una dosis de ansiedad que está ahí, y que tienes que aprender a reconocerla, y decirte: relájate. Hay días que te levantas y a lo mejor estás un poco más irascible; es cuando tienes que decirte: espérate, no te vayas a buscar un problema.

Me refugié mucho en el ejercicio físico, en la lectura, en el estudio. Para mí era muy importante no mirar el tiempo; el tiempo no me va a matar, me decía, y me funcionó: no me llegué a deprimir nunca.

¿Cuándo venía más la imagen de sus padres en la cárcel?

Uno mantiene la imagen de la familia todos los días; tenía un pequeño mural con las fotos familiares. Recuerdo, por ejemplo, el día que leí los alegatos. Cuando me paré frente a la jueza y la atravesé con la mirada para decirle varias verdades, me cogí el cinto por atrás y me lo levanté, como diciendo, ahora voy para allá. El viejo me vino a la mente enseguida; era un gesto suyo; un gesto de esos que tú heredas automáticamente. (…) A esa edad, no tienes que estar pensando: mamá haría esto, papá lo otro. Ya uno se destetó; pero lo que ellos te enseñaron, esa conducta la llevas contigo todos los días, todas las horas, y eso te permite sobrevivir.

¿Pudo pegar el ojo la noche del 6 al 7 de octubre del 2011, cuando salió de la prisión de Marianna?

Sí; en la cárcel no puedes permitir que te quiten el sueño. Esa noche me la echaron a perder un poquito; me pusieron en el “hueco”, no por nada malo, sino porque habíamos echo un arreglo con la propia prisión para que yo saliera más temprano a fin de evitar la prensa; sabían que había consideraciones de seguridad. Me sacaron de improviso de la celda y me llevaron para el “hueco”. No pude despedirme de la gente. La idea mía era levantarme al otro día bien temprano, afeitarme, ponerme bien bonito, en lo posible; pero, en fin, me acosté a dormir.

— II —

“Llegó René González a la Patria”; el titular de Cubadebate.cu daba la vuelta al mundo el 20 de marzo de 2012. Pasado el mediodía de ese viernes arribaba a La Habana en visita privada y familiar: su hermano Roberto, miembro del equipo de defensa de los Cinco, estaba gravemente enfermo. “Mi Brother de toda la vida”; así encabezó René una carta, fechada en febrero y que cerró con una frase que aún hoy nos sacude: “¡¡Respira brother, respira!!”.

La libertad supervisada decretó su vuelta a la Florida. “Regresar a allá fue bastante fuerte; tuve que volverme a adaptar otra vez”, comentaría luego, a sabiendas del Miami vengativo.

Por si no bastara, el primero de abril de este año René sufrió la pérdida de Cándido, su padre. El dolor devolvió al hijo a Cuba, donde tramitó su renuncia a la ciudadanía estadounidense.

El tiempo de un Héroe dicta límites, mesura, a este reportero, cuyos ojos miopes siguen con discreción la mano de René que, sin prisa, busca el brazo cálido y cercano de su esposa.

Por cierto, ¿cuándo llevará a Olga al cine? El día en que usted secuestró el avión le prometió ese regalo para esa noche.

“Es verdad; hoy estábamos hablando de eso; pero no se lo voy a decir a la prensa (RISA CÓMPLICE), porque si no…”.

Atardecer habanero lleno de nubes y relámpagos. Instantes después de apagar la grabadora, gotas anchas y sonoras empiezan a cubrir el Vedado. “Será difícil que hoy pueda llevarla a ver alguna película”, me dije cuando puse un pie en la calle.

Fuente: Cubadebate

Historias no contadas de dos corresponsales de guerra en la zona de Covadonga

Historias no contadas de dos corresponsales de guerra en la zona de Covadonga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Mario Ferrer, fotógrafo y camarógrafo,

A la izquierda, en El Escambray, en

Enero de 1961.

 

 ¡¡¡ Hola amigos!!!  Regreso a ustedes tras algunos meses de silencio mi “moderno” difusor técnico de ideas, permanecía en terapia intensiva. Generosos colegas extendieron una mano y,… aquí estoy, evocando los versos  del poeta “con tantos palos que te dio la vida” duele que en este espacio no reflejara mi dolor por la muerte de dos inolvidables, entrañables compañeros, fundadores de los periódicos Revolución y Granma. Mario Ferrer y Liborio Noval. Junto a ellos trabajé desde los años del retorno a la alborada, 1959. ¡Éramos tan jóvenes! Y soñadores…es para Mario éste artículo escrito al calor de la nostalgia y la tristeza por el viaje de él sin regreso. Apuntes de “mis buenas y malas memorias”

                                                                     (Domingo, 9 de mayo. Día de Las Madres)

 

 

 

Viernes, 29 de abril de 2111

 

El periodismo de Girón (19)

 

 

Aldo Isidrón del Valle

 

Medio siglo después reconstruir aquellos pasajes bélicos en que el ejército y la milicia, el pueblo cubano derrochó heroísmo, es una misión casi imposible, si pretendemos

perfilar al detalle los acontecimientos de aquellos días. Alienta conocer que parte de mis

memorias figuran en las páginas del periódico Revolución y el  volumen publicado por aquellos años, gracias a la iniciativa de Lisandro Otero, Premio Nacional  de  Literatura,  mi gran amigo de todos los tiempos, que ya no está  Con nosotros.

 

Permita usted que narre algunos pasajes anecdóticos a propósito de aquella invasión mercenaria, aplastada en unas setenta horas por el pueblo uniformado.

Cierto. Llegamos al amanecer del 17 de abril al central Covadonga, en el sur de Las

Villas, en la Ciénaga de Zapata. Ello lo atestigua mi diario de guerra, del que reproduz

co algunos apuntes.

 

Santa Clara, 5 de la madrugada, lunes 17, abril, 1961. Puntual, el gallo de patio de mi

vecino Remigio canta a la hora exacta con el estridente pitazo de la locomotora, con

sus coches de viajero, del ferrocarril de occidente, anunció sonoro de su entrada a la Terminal Marta Abreu.

 

En mi hogar, reiteradamente, vibra el teléfono, descolgué la cápsula ovalada del dichoso aparato y escuché una voz familiar y amiga, de inconfundible estilo diplomático. Era Elio Constantín, Jefe de Redacción nocturna del periódico Revolución, en La Habana.

 

Elio se disculpó y sereno, comentó: suceden cosas extrañas por la zona sur de Las Villas. Pide el Director que tu y Mario, salgan ahora mismo hacia allá y cuando lleguen

reporten que está ocurriendo. ¿Y cómo está la familia?

 

No he conocido en mi vida profesional un jefe, hombre de prensa, más amable, inteli

gente y bondadoso que éste maestro de periodistas. Cuanto lo extraño.

 

En el pequeño auto alemán (VWW) semejante a un escarabajo con motor y neumáticos,

partimos Mario, y el que escribe estas notas, hacia la Ciénaga de Zapata, distante de

Santa Clara unos 150 KM.

 

A la entrada del poblado de Rodas, escuchamos por la radio del auto en la voz del locutor José Antonio Cerero Brito el comunicado oficial del gobierno que denunciaba

al mundo la invasión mercenaria por Playa Girón.

 

Llegamos al central Covadonga a las 6:40 de la mañana por la carretera recién construí

da sobre pantanos y una naturaleza hostil que gracias a la Revolución se trasformaba

En un centro turístico. Por una de éstas carreteras se llega a Playa Larga. La otra vía de comunicación

Por asfalto parte del central Australia, donde según cuenta mi colega Luís Báez, también corresponsal de guerra a las 8: AM se estableció el Puesto de Mando, a cargo del capitán José Ramón Fernández, minutos después. Luís llegó a la zona de operaciones. El estaba en un extremo, Mario y yo en el otro.

 

En Covadonga, en el batey observamos en movimiento carretas y camiones cargados

de caña. Aquella fábrica de azúcar permanecía activa, pese a los preludios de un ataque

inminente. La aviación mercenaria había lanzado paracaidistas por campos cercanos.

 

Con el administrador localizamos al jefe de las milicias, junto a otros combatientes

civiles en trajines organizativos para la defensa de aquella comunidad amenazada por

los invasores.

 

Se nos informó que se instalaba un pequeño hospital de campaña con un médico y dos enfermeras y algunas gentes adiestradas en primeros auxilios.

 

La Comandancia del sector de operaciones en que nos movíamos Ferrer

y yo, se instaló en la oficinas de la administración del central

.El Comandante Filiberto Olivera dirigía las primeras acciones, junto a los también militares con idénticos grados, Félix Duque, René de los Santos, Raúl

Menéndez Tomassevich y Evelio Saborí, quien ya había escrito una

extraordinaria página de Valentí y decisión al romper el cerco enemigo en Playa Girón ocupada por los mercenarios.

 

Con Saborí, 15 hombres más lograron  burlar el cerco enemigo, e internarse

en la Ciénaga, hasta llegar a  Covadonga.

 

 

 

En las páginas de Revolución, destacan mis entrevistas con milicianos,  campesinos y otros combatientes de la Compañía 117 de artillería ligera, algunos veteranos en la lucha contrabandidos en el Escambray. 

 

Crónicas, entrevistas, reportajes, fueron ilustradas con fotografías de Mario que evocan aquellas acciones heroicas de abril de 1961. Se observa el éxodo de familias campesinas, en camiones, jeep, otros a pie, a riesgo de sus vidas. Los mercenarios, paracaidistas y otros gusanos desembarcados por distintas zonas, se refugiaban en los montes y disparaban impunemente, sin importar el objetivo a destruir. 

Ferrer y yo, dejamos el auto en el batey de Covadonga y cargamos con los equipos de trabajo, auxiliados por un jovencito de doce o catorce años que se ofreció para colaborar con nosotros en el traslado de la pesada cámara de TV, y mi grabadora Tesla, que pesaba 8 kilos.  

Habíamos caminado con los milicianos unos pocos kilómetros cuando un bombardero B-26 se lanzó en picada contra nosotros vomitando fuego con sus ametralladoras. Allí se produjeron las primeras bajas, en el área que yo cubría. Fue un espectáculo dantesco. Compañeros heridos, uno de ellos en el vientre, otros en la espalda, fue una inusitada dispersión humana en busca de refugio en las cunetas. 

Mi grabadora se hizo añicos, pero mi joven amigo resultó ileso. Ferrer cámara en mano captó aquel sorpresivo ataque aéreo. Esas imágenes ilustran hoy documentales de la histórica epopeya de abril del 61. Fue mi bautismo de fuego. Y es válido aclarar por qué figuré en el listado de heridos en aquel sorpresivo ataque mercenario. 

Fui herido, es verdad, pero no por los proyectiles de los mercenarios, sino por los dientes de perro de aquellos terrenos cenagosos. 

“Sucedió que cuando íbamos en fila india hacia la Ciénaga, el avión enemigo atacó a los milicianos y yo corrí abruptamente a buscar refugio para tratar de proteger la piel del esqueleto. Me lancé de bruces contra una cuneta y choqué con un inmenso peñasco abandonado por el salitre de la playa, como un trofeo de la Ciénaga.  Fue tal el impacto del golpe  que destrozó en parte mi rodilla derecha.

“Pude llegar caminando a duras penas, y con un dolor inmenso, al hospital de primeros auxilios, instalado en el batey del central Covadonga. Allí me aplicaron  puntos y vendajes en la rodilla, algún sedante y el consejo del Comandante René de los Santos:

              

             Periodista así no puedes continuar, vuelve a Santa Clara.

 

            Dije que no y fue sabia la decisión, porque terminé la guerra.   

 

 

En ésta zona de Covadonga reitero, Ferrer y yo fuimos los únicos

corresponsales de guerra que actuamos  durante la invasión.

La mayoría de nuestros colegas se concentraban en  Jagüey

Grande y el central Australia donde radicó el Puesto de Mando Central,

al mando del capitán José Ramón Fernández, quien también en más

de una ocasión concurrió al central Covadonga, junto al Comandante

en Jefe Fidel Castro, a quien recordamos, en un momento en

que se comunicaba por aquel viejo teléfono de la administración

e impartía instrucciones a los combatientes.                                                                              Ya es historia contada el papel que desempeñó el Batallón de milicias                                                                                                                                                                  

de Cienfuegos en Playa Girón, a mucho  de ellos entrevisté para

el periódico y para la radio, durante y después de la guerra.                               

                                                                                        

                                                                                       

Para Ferrer y éste corresponsal la guerra en Girón se prolongó seis o siete días más, después de que la mayoría de la Brigada 2506 rindió sus armas.

Recuerdo que tras la derrota del enemigo invasor   algunos paracaidistas se escondieron en los manglares de la Ciénaga y asesinaron a campesinos, milicianos dos de ellos.

. . . En Playa Larga solicitamos del capitán Osmany Cienfuegos  autorización para entrevistar a prisioneros y con él fuimos a una cabaña donde se encontraban detenidos, Manuel Artime, uno de los principales jefes de la brigada mercenaria 2506; un sacerdote de raíces falangistas, Ulises Carbó, periodista, hijo del Director del matutino Prensa Libre (intervenido por la revolución meses después de la victoria popular en 1959) y para mi sorpresa, Segundo Borges, exgobernador de Las Villas durante el gobierno de la tiranía batistiana en su última etapa. Me reconoció, bajó la cabeza y se alejó hacia un oscuro rincón de la confortable cabaña turística. No dijo, palabra alguna.

Artime no fue muy locuaz, admitió su responsabilidad en la expedición mercenaria y me entregó un reloj para que lo hiciera llegar a su señora madre. No hubo necesidad, Osmany le sugirió lo conservara, que el reloj llegaría a su destino. Desde allí me comuniqué con La Habana donde se trasmitía para todo el país entrevistas con los mercenarios a través de la radio y la televisión y comuniqué al mundo que el jefe de la brigada mercenaria 2506 había sido capturado por los combatientes revolucionarios.

Ah, y aquel muchacho que en el central Covadonga permaneció junto a nosotros durante la guerra, como auxiliar de Ferrer, lo vi en Playa Larga montado en un camión que conducía milicianos de regreso a La Habana. Sonriente el muchacho levantó la mano y se despidió de nosotros. Un día en abril de 1980, en la Radio Nacional de Angola, en el programa en idioma español que trasmitíamos para toda África y en especial para los combatientes que cumplían misión internacionalista en la tierra de Neto, recibí una llamada telefónica desde Cabinda.

- Aldo, quien te llama estuvo contigo en Playa Girón. ¿Recuerdas al muchacho que te cargó la grabadora y el equipo del camarógrafo? soy yo, de Playa Larga seguí para La Habana y con el andar del tiempo ingresé en Las FAR  y en ellas permanezco, y con ellas combato a los mercenarios sudafricanos, a Savimbi y comparsa. Soy oficial de las Fuerzas Armadas. Jamás olvidaré aquel día de Playa Girón.

Yo tampoco, le respondí emocionado y a él, y sus compañeros,  dedicamos el programa radial de aquella noche especial, con un tema antológico, de vibrante actualidad en la voz de Sara González. Dignísimo homenaje a los héroes de la patria.