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A propósito

Mensaje del compañero Fidel sobre Eugenio George


El líder histórico de la Revolución señala que leyó en Granma sobre la muerte de Eugenio George, prestigioso y destacado especialista en el área deportiva, que llevó al equipo femenino de voleibol de Cuba a los más altos sitiales de ese deporte en el mundo. Señala que a varios compañeros les llamó la atención "la ausencia de alguna ofrenda floral nuestra acompañando su féretro" y añade que no conoció de su fallecimiento sino varias horas después

2 de junio de 2014 22:06:55

Estimados compañeros del INDER:

Leí hoy en el Granma que Eugenio George, prestigioso y destacado especialista en el área deportiva, que llevó al equipo femenino de voleibol de Cuba a los más altos sitiales de ese deporte en el mundo, había fallecido el sábado, y en la tarde del domingo familiares y admiradores habían acompañado sus restos mortales hasta el punto donde fue sepultado en la necrópolis de Colón.

A varios compañeros les llamó la atención la ausencia de alguna ofrenda floral nuestra acompañando su féretro. Yo, que siempre lo admiré mucho, no conocí de su fallecimiento sino varias horas después.

Fraternalmente,

Fidel Castro Ruz.

Recibió Raúl al Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática

Recibió Raúl al Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática


 

 

 

Foto: Estudio Revolución

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió en horas de la tarde de hoy al excelentísimo señor Mohamed Abdelaziz, Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), quien realiza una visita de trabajo a nuestro país.

El fraternal encuentro permitió constatar las históricas relaciones de amistad que existen entre ambas partes, y el apoyo de Cuba a una solución justa y definitiva a la cuestión del Sahara Occidental, de tal forma que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui. El Presidente Abdelazis reiteró el agradecimiento por la solidaridad de nuestro pueblo. Asimismo, la ocasión fue propicia para intercambiar sobre temas de mutuo interés de la agenda internacional.

 

El distinguido visitante estuvo acompañado por el excelentísimo señor Mohamed Salem Ould Salek, ministro de Relaciones Exteriores y el excelentísimo señor Melainine Etkana, embajador de la RASD en Cuba. Por la parte cubana participó el compañero Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores.

 

Fuente: Periódico Granma

 

3 de junio de 2014 19:06:39

Pedro Martínez Pírez

Pedro Martínez Pírez


 

 

 

Uno de mis músicos preferidos, el cubano Silvio Rodríguez, pronosticó hace varios años en un tema dedicado a El Salvador, que el tiempo está a favor de los pequeños. Y eso volvió a comprobarse hace pocas horas con la toma de posesión del presidente Salvador Sánchez Cerén.

 Y digo “volvió”, porque el presidente saliente de El Salvador, Mauricio Funes, quien contó para su elección con el decisivo apoyo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, fue el iniciador de una nueva etapa en el Pulgarcito de América, y no debemos olvidar que su primer acto en política internacional consistió en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

 El tiempo está a favor de los pequeños porque, aunque Cuba es la mayor de las Antillas, es también una pequeña nación de Nuestra América que libra desde el triunfo de su Revolución una colosal batalla contra el poderoso imperio del Norte, que la agrede y bloquea desde 1959.

 Por eso desde Cuba se ha visto con tanta simpatía el triunfo del ex guerrillero Salvador Sánchez Cerén, quien ya anunció que este mismo lunes El Salvador se incorporará a PETROCARIBE, una alianza creada oficialmente en la ciudad venezolana de Puerto La Cruz durante el Primer Encuentro Energético de Jefes de Estado y de Gobierno del Caribe, en el cual estuvieron presentes Hugo Chávez y Fidel Castro, forjadores de la nueva unidad y verdadera integración de los pueblos de Nuestra América.

 Basada en los principios de solidaridad compartida y de complementariedad y corresponsabilidad social, PETROCARIBE es una iniciativa política fundamentada en el uso racional de los recursos energéticos no renovables para impulsar la integración y el desarrollo.

 Con El Salvador sumarán 19 los países de Centroamérica y el Caribe favorecidos por la política venezolana de facilidades de pago por la factura petrolera, y la posibilidad de saldarlos mediante la entrega de productos o de servicios.

 En el caso de El Salvador, como lo ha señalado el nuevo presidente Sánchez Cerén, significará ahorros por 640 millones de dólares, por cuanto el suministro de petróleo podrá ser compensado mediante la entrega de granos básicos, cultivados por pequeños y medianos agricultores.

 Por eso no es casual que la delegación cubana a la toma de posesión, encabezada por el Vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés Mesa, haya reiterado la disposición de Cuba de continuar la cooperación solidaria con el Pulgarcito de América, donde ya laboran centenares de médicos salvadoreños formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana.

 Y es que el tiempo está a favor de los pequeños que en Nuestra América avanzan frente a todos los obstáculos hacia una auténtica integración inspirada en la solidaridad.

 Para Aler – Contacto Sur y desde Radio Habana Cuba, les habló Pedro Martínez Pírez.

Cuando la muerte no es verdad

Cuando la muerte no es verdad


 

El “profe”, incansable trabajador a favor del deporte. Foto: Ricardo López Hevia

Su fama y reconocimiento universales los asumió con la bandera cubana en alto. Sin reparar en lauros ni distinciones, compartió sus conocimientos con cuantos entrenadores se le acercaban, alejado de poses petulantes o prepotentes

Autor: Alfonso G. Nacianceno García | nacianceno@granma.cu

1 de junio de 2014 17:06:51

Ameno conversador, dado al debate más allá del ámbito deportivo, estudioso, exigente, forjador de voluntades, amante de sus discípulas a quienes se entregó por entero para elevarlas a la gloria del olimpismo. Familiar, amistoso, sereno, de ademanes breves y voz queda, así era Eugenio George Laffita.

Corría el año de 1975 cuando dirigió a las jovencitas que compitieron en el Campeonato de Norte, Centroamérica y el Caribe (NORCECA), en Los Ángeles, Estados Unidos. Aquella resultó la primera incursión del voleibol por tierras norteamericanas después del triunfo de la Revolución, un evento nada sosegado para los nuestros, pues los tabloncillos estaban muy cerca de la mano del público, y el ambiente era convulso.

Allí, su equipo junto al de varones mostraron su estirpe de campeonas, fama engrandecida luego por las mujeres con el oro ganado en tres Campeonatos Mundiales, igual cantidad de Juegos Olímpicos y múltiples competencias más.

Su fama y reconocimiento universales los asumió con la bandera cubana en alto. Sin reparar en lauros ni distinciones, compartió sus conocimientos con cuantos entrenadores se le acercaban, alejado de poses petulantes o prepotentes.

LA RESPUESTA NO PUBLICADA

Por el apretado espacio de una página de periódico, esta respuesta de Eugenio no salió publicada en una de las últimas entrevistas que concedió a la prensa, cuando cumplió el pasado 29 de marzo sus 81 años, ya aquejado de la mortal enfermedad. Entonces dijo a Granma: “Nunca tuve diferencias con algún director técnico, me venían a preguntar cómo preparaba los planes de entrenamiento y les transmitía todas mis experiencias, no me preocupa compartir los conocimientos, pues el terreno dice quién lo hará mejor. Los norteamericanos, los europeos, los asiáticos, y hasta los australianos se me han acercado para intercambiar criterios. He estado abierto a cualquier sugerencia”.

Este redactor no olvida los extraordinarios momentos vividos en 1987, durante una de las visitas del equipo cubano femenino a China. “Verás cómo nos reciben allí, y qué cariño sienten por nuestro equipo”, me confió antes de partir. Nunca he visto a tanto público reunido en hileras a ambos lados de la entrada a los gimnasios, incluso, muchos pagaron por presenciar los entrenamientos de la selección antillana, porque no consiguieron boletos para el juego oficial. Fue un espectáculo único, que el “profe” agradeció al pueblo chino en sus encuentros con la prensa efectuadas en varias ciudades de ese hermano país.

MÁS ALLÁ DEL TERRENO

Unos de sus momentos para confraternizar en estos periplos del elenco por tierras foráneas, los aprovechaba el maestro y conversaba con el colectivo fuera del terreno: eran la hora del almuerzo y la comida. Un animado diálogo se establecía entre entrenadores y jugadoras, que iba desde una breve lección de cómo comportarse en la mesa, hasta la profundidad de remarcarles que, por encima de los resultados competitivos, estaba la imagen irradiada por ellas dentro y fuera de la cancha como ejemplo de la juventud cubana.

Ni en los días en que la enfermedad lo acosaba dejó de asistir a la Escuela Nacional de Voleibol. Era su tiempo de realización, estar en la cancha observando la preparación de las nuevas generaciones, confiando sus enseñanzas a los directores técnicos de hoy. Cada mañana aquella visita al centro era como una luz de aliento que inundaba su cuerpo, porque más que un hombre del deporte, Eugenio George fue un hombre dedicado por entero al deporte.

Muchos años compartió las buenas o amargas experiencias junto a su compañera Graciela González (Chela), también fallecida, quien fungió como responsable de la comisión técnica nacional. Vivió intensamente en compañía de los entrenadores Antonio (Ñico) Perdomo y Luis Felipe Calderón, ambos desaparecidos, con quienes mantuvo nexos por décadas.

Madrugadas enteras las dedicó al análisis de las rivales en diferentes competencias en el extranjero. Yugulados por el estrés, ahuyentando al sueño en la habitación de un hotel, sin importarles cambios de horarios ni el tiempo para alimentarse, así vivió esa estirpe de mentores, de la cual Eugenio representó el faro a seguir. En la tarde o noche siguiente, saboreaba en lo más íntimo, sin apenas mostrarlo en público, la satisfacción de ver ese esfuerzo recompensado con el éxito en el terreno.

UNA FRAGUA DE AMOR

Hay personas a las que la vida les niega la posibilidad de tener hijos. Sin embargo, el “profe” hizo de sus familiares y de sus voleibolistas una gigantesca e indestructible fragua de amor. Más de una vez las cobijó cuando alguna decepción amenazaba con arruinar sus carreras. Su lealtad a la Patria y humildad, lo colocaron en el más alto sitial del deporte cuando fue reconocido como el Mejor Entrenador de equipos femeninos del siglo XX, amén de otras condecoraciones como la de Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba.

No son estas líneas para hacer una suma cronológica de cuántas preseas o méritos reunió Eugenio desde la partida de su natal Baracoa para convertirse en un símbolo de Cuba, respetado en las más lejanas latitudes por su aporte no solo al deporte nuestro, sino también al mundial.

El mexicano Rubén Acosta y el chino Wei Jizhong, quienes fueron presidentes de la Federación Internacional de Voleibol, en más de una ocasión reclamaron los consejos del “profe” antes de introducir algunas de las modernizaciones a este deporte. Jizhong, de carácter jovial y amistoso, dijo en una oportunidad que había viajado cientos de kilómetros antes de comenzar uno de los Mundiales, solo para estrechar la mano de su amigo.

Después de acontecimientos tan loables, el semblante del maestro retomaba su ritmo para continuar adelante. “La procesión va por dentro”, le respondió a un colega que vio en él a una persona inmutable cuando se sentaba en el banco para dirigir, labor compartida con Ñico Perdomo durante años.

Ante tanta historia y lealtad a su Patria, muy clara estuvo Mireya Luis ayer cuando al pronunciar sus palabras de despedida del duelo en el cementerio, afirmó: “despedimos a un héroe del deporte”.

Fuente: Periódico Granma

Envían Fidel y Raúl ofrendas florales para honrar al Acuarelista de la Poesía Antillana

Envían Fidel y Raúl ofrendas florales para honrar al Acuarelista de la Poesía Antillana


Colegas hablan sobre Luis Carbonell y resaltan su legado

Autor: Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu

A pocas horas del sepelio de Luis Carbonell, el Acuarelista de la Poesía Antillana, fallecido esta madrugada a los 90 años de edad, un grupo de colegas suyos, congregados junto a sus restos mortales en la sala Villena de la UNEAC —hasta donde llegaron sendas ofrendas florales de Fidel y Raúl— ofrecieron a Granma las siguientes declaraciones en las que se le recuerda como figura irrepetible de la cultura cubana y como ser humano excepcional.

“Luis es un símbolo de la cultura nuestra, alguien que supo decir la poesía de una forma única, seguirlo no quiere decir hacerlo como él lo hacía. Tenía un sentido musical, rítmico, su manera de decir es inimitable. Me deja la enseñanza del gran sacrificio que hay que hacer para aprender a decir, el rigor que hay que tener para poder decir la poesía.” (AldenKnight, actor y declamador).

“Fui el último que habló con él, y me habló del libro que yo escribí sobre su vida y su obra, y estaba muy emocionado. Después no recuperó más el sentido. Tengo la impresión de que se estaba despidiendo de mí. Es una figura extraordinaria. Si Guillén nos dejó la Elegía a Jesús Menéndez como una gran obra, también la interpretación que le hizo él es otra gran obra. No por gusto trascendió en otros países. Ojalá venga otra generación que se acerque al menos a su grandeza como declamador”. (Radamés Giro, investigador y musicólogo).

“El maestro es un icono de la cultura nacional, no solo como el declamador y colorista que fue de nuestra poesía, sino como maestro de grandes artistas, un Luis Carbonell más profundo. Su pérdida es tremenda pero deja una estela de creación muy grande. La cultura nacional tienen en él otro Ignacio Villa, otro Juan Formell. (Ulises Aquino, barítono).

Además de ser un excelente artista, un formador de generaciones, un hombre que dedicó su vida a formar vocalistas, era un ser humano maravilloso, muy alegre y culto ycualquier persona se sentía feliz de estar a su lado, oyendo sus anécdotas de la vida y de la cultura de este país. Creo que todos los cubanos podemos sentirnos felices de haber tenido en nuestra tierra a un ser humano como él.”(Enrique Molina, actor).

Conocido como Luis Carbonell, Luis Mariano Carbonell Pullés, declamador de elevadas resonancias, cuenta entre sus versátiles aptitudes la de pianista, repertorista, arreglista y maestro de generaciones.Recibió, entre otras importantes distinciones,la Réplica del Machete de Máximo Gómez como reconocimiento a su obra y en el 2003 le fue otorgado el Premio Nacional del Humor y el Premio Nacional de Música. La Orden Por la Cultura Nacional y la Distinción Raúl Gómez García, cuentan entre sus merecidos reconocimientos.

El poeta Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC y miembro del Comité Central del Partido, tuvo a su cargo las palabras de despedida en la inhumación de su cadáver, en la Necrópolis de Colón.

Informaciones relacionadas

·        Luis Mariano

·        Hasta siempre, Acuarelista del Caribe

  • 24 de mayo de 2014

 

Fuente: Periódico Granma

 

 

Comité Internacional] de Tony Guerrero en el día del cumpleaños de su madre

Comité Internacional] de Tony Guerrero en el día del cumpleaños de su madre

Queridos amigos

Acaban de abrir las puertas, 6 a.m. Y aqui estoy frente a esta pantallita pensando "mi adorada madre cumple hoy 82".

Hace unas semanas tuvimos la dicha de volvernos a ver, fisicamente. Porque nosotros nos estamos viendo todos los dias a traves de los ojos del corazon, esos que miran mas alla de los muros y las fronteras.

Mi madre es hermosa, siempre ha sido hermosa, pero hoy lo es mas.

Uno de los dias de la visita, en esos momentos que buscamos nuestra intimidad me dice: "Mira las manos como se arrugan, yo que siempre las trate de tener licitas". Y nos quedamos mirandonos uno al otro y sonreimos.

Es el pasar del tiempo. Y tambien el sufrimiento, aunque ella es fuerte, fuertisima, y sabe que nos veremos en casa y quedara en un pasado todo este tiempo de injusto encierro de sus amados hijos, asi nos ha llamado siempre a los cinco.

Se que hoy se expondran las Flores Nacionales que con aprieto, pero poniendo lo mejor de mi, pinte para el Museo Nacional de Historia Natural, es decir, pinte por nosotros para nuestro pueblo. Es un honor nos den esa tareita.

Le decia a mi madre que en cada trazo de pastel con que construi esas flores hay un pensamiento de amor hacia ella, porque se que le gustan mucho las flores.

Se que tendra mi madre un dia maravilloso, rodeada de amor y hasta con musica de la buena. A mi madre le gusta mucho la musica, canta y baila muy bien, aunque ya no pueda hacerlo como antes.

Se que hoy recibira tantas muestras de carino que, como dice ella, "sera mucho para un solo corazon".

Y manana tempranito estara partiendo hacia Mexico para actividades de la batalla por nuestra libertad.

Ya les digo que mi madre es hermosa, fuertisima, firmemente revolucionaria y es mi madre a quien miro siempre como el mas sublime ejemplo de amor que me ha dado la vida.

Cinco abrazos.
!Venceremos!
Tony Guerrero Rodriguez
22 de mayo de 2014
6 y 30 a.m en Marianna.

Grandes momentos del fotorreportaje cubano

Grandes momentos del fotorreportaje cubano


 

Jorge Oller Oller

Historia de una famosa imagen

Viernes, 09 de Octubre de 2009

 

Después de los sucesos del 30 de noviembre de 1956  en Santiago de Cuba y del desembarco del Granma dos días después, Cuba atravesó momentos de gran expectación al desconocerse la suerte de Fidel y sus compañeros de lucha. Aunque la dictadura lo daba por muerto,  el pueblo abrigaba la esperanza de que nada le hubiera ocurrido.

Dos meses y medio más tarde, el periodista Herbert Matthews del New York Times subió a las montañas e hizo la primera entrevista a Fidel en la Sierra Maestra. El diario la publicó el 24 de febrero de 1957 demostrando que estaba vivo, activo, explicando las razones de la lucha revolucionaria y los primeros éxitos alcanzadas por el naciente Ejército Rebelde.

 

La noticia estimuló más aún la lucha revolucionaria con arriesgadas acciones que pusieron en jaque a las fuerzas represivas que cada día se tornaban más crueles y asesinas.

Los censores del régimen obligaron a los medios informativos a callar las acciones rebeldes y revolucionarias del llano y la montaña y mostrar un barniz de tranquilidad en todo el país. Batista quería dar la sensación de que reinaba la paz e invitó a un grupo de periodistas cubanos y extranjeros para demostrarles que en las montañas no quedaban rebeldes.

El 11 de abril el mando militar llevó a los periodistas desde el aeropuerto de Columbia a las montañas orientales donde sobrevolaron a gran altura varios puntos de la Sierra Maestra hasta aterrizar en el cuartel general del Ejército situado en El Macho. El jefe de operaciones del Ejército batistiano, coronel Pedro A. Barreras, los atendió allí. Después de una extensa explicación de las actuaciones militares en la zona afirmó que Fidel no estaba en la Sierra y la entrevista que le hiciera el periodista Matthews era falsa. Añadió que “la

 

Sierra Maestra no representaba ningún valor militar estratégico para ningún enemigo, por el contrario permanecer en ella era un suicidio, ya que la estancia en la misma resultaba, más que difícil, imposible”. Los periodistas no quedaron convencidos. El 17 de abril el coronel regresó a La Habana con parte de la tropa.

Fidel, que había seguido por radio el movimiento de los periodistas, le pidió a Celia Sánchez que tratara de contactar con alguno de ellos y le ofreciera la posibilidad de remontar la Sierra y palpar la realidad guerrillera. Quería burlar la maniobra del dictador que trataba de mostrar una imagen de paz y normalidad. Pero Celia no pudo verlos.

No obstante, ella y Armando Hart le propusieron a Fidel llevar otros periodistas norteamericanos que el Movimiento 26 de Julio en Nueva York había contactado. Se trataba del reportero Robert Taber y el camarógrafo Wendell Hoffman, ambos de la cadena Columbia Broadcasting System (CBS), una de las dos más importantes en los Estados Unidos. Fidel dio su aprobación y rápidamente los grupos clandestinos neoyorquinos del Movimiento organizaron el viaje hasta La Habana. Una semana después, la noche del jueves 18 de abril llegaban a la capital los reporteros de la CBS.

Para asegurar su recibimiento y traslado a Manzanillo estaban en La Habana  Armando Hart y Haydee Santamaría. El plan previsto era que el doctor Julio Martínez Páez los recibiera en el aeropuerto y los acomodara en su casa. Por su parte, Marcelo Fernández, que sería además el traductor, los conduciría hasta Bayamo en dos automóviles preparados para esconder las cámaras de cine y las latas de película. Hart y Haydee se adelantarían en ómnibus hasta Bayamo para coordinar con los enlaces y

conducirlos a Manzanillo donde Celia y el grupo clandestino de Manzanillo los llevaría hasta Fidel.

Esa tarde el doctor Martínez Páez llevó a Haydee y a Hart en su automóvil hasta la Virgen del Camino para embarcarlos en el ómnibus que los conduciría a Bayamo. Mientras esperaban en el paradero fueron descubiertos por la policía. Haydee pudo escabullirse y esconderse en uno de los comercios de la rotonda donde vio como detenían a Hart y a Martínez Páez. Apresuradamente fue caminando hasta la Quinta de Dependientes y desde allí llamó a sus compañeros para avisarles de lo ocurrido entre ellos a Marcelo Fernández a quien le encargó recoger a los reporteros norteamericanos en el aeropuerto.

Reajustado el plan,  Marcelo los recibió y llevó a un apartamento de Miramar. En el garaje del edificio estaba uno de los automóviles que utilizarían y no obstante estar tensos y cansados  Marcelo y los dos periodistas se dedicaron a esconder debajo de los asientos y en los paneles laterales de las puertas los voluminosos equipos de filmación que trajeron. Como el trípode era demasiado grande y pesado Hoffmann decidió dejarlo.  

Al amanecer del viernes 19, Haydee, Marcelo y los reporteros partieron para Bayamo. La heroína viajó simulando estar embarazada y escondidos, debajo de la barriga postiza, llevaba 5 mil pesos recaudados por y para el Movimiento. El viaje por la Carretera Central se realizó sin ningún contratiempo, pero llegaron a la ciudad muy avanzada la noche y más tarde de lo acordado, motivo por el cual no encontraron al contacto que debía esperarlos. Dieron tantas vueltas que los

 

norteamericanos comenzaron a inquietarse. pero se les calmó asegurándoles que eran medidas previstas. En una de las vueltas Haydee vio la farmacia del doctor Julián Tablada, conocido de ella y colabo­rador del Movimiento y le pidió su ayuda. El farmacéutico ocultó  a los dos periodistas en su casa, mientras que Haydee y Marcelo continuaban a Manzanillo en el auto que traía ocultos los equipos. Llegaron al amanecer del sábado y fueron  directamente a la clínica del doctor Rene Vallejo. Este los llevó al escondite de Celia. 

Mientras Haydee y Marcelo le contaban a Celia los incidentes del viaje y la detención de Hart y Martínez Páez, Fidel y sus 83 combatientes estaban acampados en el firme de la Maestra. Celia decidió guardar las cámaras y equipos en casa del doctor Vallejo y que este recogiera a los periodistas en Bayamo. En La Habana, ese día, fueron asesinados por una delación los combatientes del Directorio Revolucionario Fructuoso Rodríguez, Joe Westbrook, José Machado y Juan Pedro Carbó Servia que habían participado en el asalto al Palacio Presidencial.

Con la llegada de Vallejo y los periodistas a Manzanillo y la de Lalo Sardiñas enviado por Fidel a recogerlos, se organiza la partida de Celia, Haydee, Marcelo, Carlos Iglesias “Nicaragua” (comisionado por Frank País para coordinar con Fidel algunos proyectos de acción) y los dos periodistas que se encontrarían con el Jefe de la Revolución. Al anochecer partieron en dos automóviles con los equipos, pasaron por Yara y tomaron la carretera del central Estrada Palma. Cerca de Cerro Pelado dejaron los autos y continuaron a pie  repartiéndose entre ellos las 250 libras  que pesaban las cámaras, los equipos de audio y las películas de los reporteros. El domingo 21 casi de día llegaron a Providencia donde los escondieron en la casa de Chiche Lastra, un comerciante del lugar. Al oscurecer reiniciaron la marcha y cerca de la media noche llegaron a la casa de Lalo en Santo Domingo. Este los ocultó en un cafetal cercano.

La jornada resultó muy difícil porque tuvieron que cruzar más de 30 pasos de río con una carga que se les hacía cada vez más pesada. A los que subían por primera vez  y llevaban botas nuevas les sangraban los pies.

El lunes tuvieron noticias de que unos soldados estaban registrando las casas de la zona y Lalo decidió esconder a sus protegidos en otro cafetal más seguro. También a Fidel, en su comandancia situada en aquellos momentos en el alto de Santana, le llegaron informes del movimiento de soldados por Santo Domingo e inmediatamente envió al capitán Camilo Cienfuegos a rescatarlos.

El martes 23 Camilo y sus hombres rodearon la casa de Lalo, pero los soldados se habían retirado del lugar y Celia y sus compañeros estaban a salvo.

El grupo, ahora guiado por Camilo y sus hombres, subió la empinada y extensa ladera del firme de la Sierra. Hoffman aprovechó para filmar por primera aquellos bellos paisajes de dificultoso andar. Alrededor de las cinco de la tarde llegaron al campamento rebelde con los pies ampollados y extremadamente agotados. Fidel los recibió con mucha alegría y estuvieron conversando durante toda la noche.

En la mañana del miércoles 24 Taber y Hoffman comenzaron las filmaciones y entrevistas que tuvieron que suspender por lo copioso de las lluvias. Al día siguiente Fidel ordenó partir en dirección al Pico Turquino y propuso a Taber y a Hoffman la idea de realizar las filmaciones más importantes en ese simbólico lugar. Ese día y el viernes fueron muy fríos y con intensas lluvias, la ropa se empapó y el andar se hizo cada vez más difícil.

En su diario, el Che, que padecía en esos días de ataque de asma, escribió: Wendell, el camarógrafo, tiene un cojear espantoso. Sin embargo, pese a ello continuaba andando de aquí para allá filmando con entusiasmo las escenas de la marcha de la tropa. El sábado los periodistas grabaron la primera entrevista a Fidel.  Por la noche acamparon en una aguada de la loma del Joaquín.

El domingo 28 era el día señalado para subir al Turquino. Desde temprano la tropa aligeró sus mochilas y aprestó sus armas.  En el campamento solo quedarían los heridos. A las 8 de la mañana emprendieron la subida de la empinada loma del Joaquín. Trepaban de uno en fondo agarrándose a las raíces y bejucos y ayudando como podían a subir los bultos de los periodistas. A ratos Hoffman se detenía para filmar algún detalle de la ascensión. No obstante el cansancio y la tensión de aquellos días Celia y Haydee con los pies sangrantes no se separaban del grupo. El Che, ahogado por el asma, dio muestras de su inquebrantable firmeza siguiéndolos. Horas más tarde alcanzaban la cúspide del firme de Joaquín, para bajar por la otra falda, casi vertical, conocida como el paso de los Monos.

Después de salvar otras ondulaciones del terreno, el exhausto grupo divisó el busto de José Martí en la cumbre del Turquino. Todo el cansancio y dolor que traían lo convirtieron en alegría y fervor patriótico. Marcharon rápido, enarbolando la Bandera Cubana y los fusiles en alto, cantando el Himno Nacional y el del 26 de Julio en sentido homenaje al Apóstol. Pero a Celia le traía además un recuerdo muy especial. Unos años atrás, en mayo de 1953, ella acompañó a su padre y a un grupo de animosos y patrióticos martianos a colocar esa obra fundida en bronce de la escultora Jilma Madera, en la cima más alta de Cuba.  

Hoffman había filmado aquella histórica hazaña y también allí, al pie del monumento, él y Bob Taber realizaron el final de la entrevista a Fidel. Después todos regresaron por el mismo camino al punto de partida. A la mañana siguiente Hoffman con su equipo viajó a Manzanillo y La Habana hasta llegar a Nueva York en avión.   

Los momentos más dramáticos del material fílmico de Fidel y los combatientes de la Sierra Maestra realizados  por Hoffman y Taber fueron

proyectados de inmediato en la televisión y las salas de los cines estadounidense y mundiales, mostrando a Fidel vivo y hablando animadamente de la Revolución, convencido de su indiscutible victoria. Luego hicieron un amplio documental y seleccionaron varios fotogramas que ilustrarían los  escritos que intelectuales y periodistas amigos escribían  en distintos ligares del mundo defendiendo la Revolución cubana.

De los fotogramas de las películas seleccionados sobresalió la de Fidel, Raúl y otros rebeldes alzando los rifles cuando cantaban el himno  cubano en el Pico Turquino.  Como afirmara el historiador Pedro Álvarez Tabío  es “el documento gráfico más elocuente, por su valor simbólico y su fuerza plástica, de la etapa insurreccional de la Revolución Cubana”. 

APUNTES DE LA VIDA DE HOFFMAN

Hoffman provenía de una familia campesina de Kansas que recolectaba maíz y vendía pinos para adornar las casas en las Navidades. Aprendió autodidácticamente a usar una cámara de cine Bell & Howell. Captó algunos acontecimientos locales que vendió a la Columbia Broadcasting System (CBS). Las colaboraciones se hicieron más estrechas y lo contrataron para reportar noticias en distintos puntos de la geografía norteamericana. En 1957 entró a trabajar como camarógrafo oficial de la CBS y junto con Bob Taber le asignaron entrevistar a Fidel en la Sierra Maestra. Fue un éxito mundial que le garantizó captar importantes noticias como la del 22 de noviembre de 1963 en Dallas donde se le asignó para filmar el discurso del presidente Kennedy. Cuando esperaba en la tribuna le ordenaron ir al hospital donde era atendido el Presidente victima del atentado. Allí filmó la salida del féretro y a su esposa Jacqueline llevando aún el vestido color rosa cubierto con la sangre de su marido. También filmó las marchas por los derechos civiles organizadas por  Martin Luther King y realizó numerosos reportajes en diversas latitudes del mundo. En 1975 se retiró cuando la CBS reemplazó la última cámara cinematográfica por la de video. 

Fuentes:

Diario de la Guerra por Pedro Álvarez Tabío y Heberto Norman Acosta, diario Granma del 11 y 25 de abril de 1997 (Suplementos especiales).

Ann Snack:  On the road with a CBS photojournalist

(Cubaperiodistas)

 

La inocencia de Gerardo


Ricardo Alarcón de Quesada

 

La reunión en Londres de la Comisión Investigadora del caso de los Cinco examinó a fondo la situación específica de Gerardo Hernández Nordelo y la acusación infame (el Cargo 3 “conspiración para cometer asesinato”) presentada sólo contra él y que fundamenta su condena a morir dos veces en prisión. Se le atribuye, calumniosamente, haber participado en el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos aeronaves del grupo terrorista autotitulado “Hermanos al Rescate”.

Desde el punto de vista legal para que un Tribunal de Estados Unidos pudiera actuar, el hecho en cuestión tenía que haber sucedido en el espacio aéreo internacional, fuera de la jurisdicción cubana. Caso contrario ninguna Corte norteamericana habría podido abordarlo.

Por eso en el juicio de Miami se discutió bastante la cuestión de la ubicación exacta del incidente, repitiendo lo que antes pasó en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI). En esas discusiones surgieron siempre las contradicciones entre los radares cubanos y los de Estados Unidos. Sobre los datos norteamericanos, por cierto, habría mucho que escribir, por ejemplo, la demora en entregarlos, varios meses, que obligó a dilatar el trabajo de la OACI y la sospechosa destrucción de algunos registros, todo lo cual consta en el informe de la OACI.

Para tratar de resolver la discrepancia en lo que mostraban los radares, la OACI pidió a Estados Unidos que entregase las imágenes tomadas por sus satélites espaciales, petición que fue rechazada en 1996. Tampoco Washington permitió que las viera el Tribunal de Miami y lleva mucho tiempo oponiéndose a las repetidas solicitudes del Centro para el Derecho Constitucional y los Derechos Humanos de California y litiga ante las Cortes de ese Estado en su afán de mantener ocultas las imágenes. Pronto se cumplirán veinte años de obstinada censura.

Sólo Estados Unidos ha podido examinar lo que filmaron sus satélites, pero no permite que lo haga nadie más. Ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni la OACI, ni los tribunales norteamericanos. ¿Por qué?

Sólo puede haber una respuesta. Washington sabe que el incidente ocurrió dentro del mar territorial cubano, muy cerca del litoral habanero y en consecuencia, jurídicamente, nunca tuvo jurisdicción alguna sobre él. Porque las imágenes satelitales son prueba irrefutable de la mentira yanqui nadie más que las autoridades estadounidenses podrá verlas nunca.

Pero no se trata de que las imágenes exculpen a Gerardo. No eran necesarias porque para condenarlo la Fiscalía tenía que demostrar que él, personalmente, había participado en el incidente, algo totalmente absurdo, imposible de sostener, independientemente del lugar donde hubiera ocurrido el derribo de las aeronaves invasoras. El problema era y es para Washington.

Porque las imágenes prueban que Estados Unidos, sus autoridades y sus tribunales no tenían derecho alguno para juzgar un acontecimiento ocurrido más allá de su jurisdicción territorial. Debe destacarse que, según los radares norteamericanos, los aviones volaban, siempre juntos, rumbo sur y uno de ellos, al menos, conforme a su propia versión, había penetrado el territorio cubano. Incluso, si se aceptase la teoría estadounidense sobre la ubicación de los aviones, estos se hallaban en las inmediaciones de la capital cubana, muy cerca de su parte central y más poblada y en pocos minutos la habrían sobrevolado y hubieran podido atravesar la isla hasta la costa meridional.

No fue algo acontecido en la cercanía del espacio norteamericano, sino mucho más abajo del paralelo 24 que marca la separación entre las zonas de supervisión aérea de ambos países. Fue ahí, dentro del área bajo control cubano, que transcurrió buena parte del vuelo, siempre rumbo sur, hacia La Habana y desoyendo las indicaciones y advertencias emitidas por el centro de control de tráfico aéreo de nuestro país.

Pero, en todo caso, Gerardo no tuvo absolutamente nada que ver con el hecho, en cualquier lugar en que este ocurriese. Y eso lo sabían perfectamente las autoridades norteamericanas.

Según el Acta Acusatoria de septiembre de 1998, el FBI había identificado a Gerardo, conocía la misión que desempeñaba y revisaba sus comunicaciones con Cuba desde 1994, más de dos años antes de aquel suceso que agravó sensiblemente la situación entre ambos países. Las turbas de la mafia batistiano-terrorista llamaban entonces a la guerra en las calles de Miami, mientras, según escribió el Presidente Clinton en sus Memorias, en la Casa Blanca discutían un posible bombardeo a Cuba y él optó por promulgar la Ley Helms-Burton acompañada de amenazas belicosas. ¿Puede alguien imaginar que no habrían hecho nada contra Gerardo si él hubiese sido culpable? Nada hicieron, precisamente, porque les constaba su inocencia.

Por eso tampoco lo inculparon cuando fue detenido, junto a sus compañeros en septiembre de 1998. En la acusación inicial no se dice una palabra sobre lo ocurrido el 24 de febrero del 96, ni se habla de derribo de aeronaves o algo parecido. No lo hicieron porque el FBI, que poseía y había leído los mensajes entre Gerardo y La Habana, sabía que era inocente.

El Cargo 3 (“conspiración para cometer asesinato”) fue formulado, sólo contra Gerardo, más de siete meses después del arresto de los Cinco cuando ellos permanecían en confinamiento solitario –el infame “Hueco”- aislados del mundo, imposibilitados de defenderse. Para hacerlo la Fiscalía presentó una Segunda Acta Acusatoria que, y así lo registró la prensa de Miami, fue elaborada en reuniones que abiertamente celebraron el FBI, la Fiscalía y jefes de grupos terroristas.

Era una acusación arbitraria, fabricada de pies a cabeza, con el único propósito de complacer a los criminales, inflamar el odio contra Gerardo y sus compañeros y garantizar de antemano las peores, ilegales y más irracionales condenas. El Cargo 3 fue el centro de la desaforada y vulgar campaña mediática promovida y financiada por el Gobierno Federal, con su presupuesto, que cayó como un tsunami de mentiras, sobre una comunidad inerme y paralizada por el terror –cinco artículos por día en los periódicos impresos, incesantes comentarios, día y noche, en la radio y la televisión locales –conformando lo que justamente el panel de jueces de la Corte de Apelaciones, en 2005, calificó como una “tormenta perfecta” de odio, prejuicios y hostilidad.

Gran parte del juicio giró alrededor del Cargo 3. Dentro y fuera de la sala del tribunal, individuos vinculados a “Hermanos al Rescate” alborotaban y hacían declaraciones estridentes que amplificaban los medios locales. Ellos y los “periodistas” pagados por el Gobierno perseguían y asediaban a los miembros del jurado quienes se quejaron a la jueza y ella, por su parte, varias veces también se quejó al Gobierno, por supuesto, sin resultado alguno.

En la sala del Tribunal, pese a todo, el infundio de la Fiscalía fue derrotado. Los acusadores, tan eficaces insuflando odio y prejuicios contra él, no pudieron presentar una sola prueba para vincular a Gerardo con los sucesos del 24 de febrero. Nada.

Tan contundente y obvia fue la derrota que el Gobierno hizo algo totalmente inusitado. Al final de las discusiones, cuando la jueza iba a dictar las instrucciones para guiar al jurado a la hora de emitir su veredicto, los fiscales se opusieron sorpresivamente al texto que, ajustado palabra por palabra al Acta Acusatoria, ella había preparado. Propusieron cambiarlo radicalmente. La Magistrada, con buenas razones, no aceptó la petición alegando que habían empleado siete meses discutiendo esa acusación fiscal y era ya demasiado tarde para modificarla. Ese mismo día la Fiscalía se precipitó a hacer algo aun más insólito: en una acción que reconoció “carecía de precedentes” recurrió ante la Corte de Apelaciones con una “moción de emergencia” buscando paralizar la decisión del tribunal inferior e incluso la posposición del proceso.

En el extraño documento la Fiscalía sostuvo que “a la luz de las evidencias presentadas en el juicio las instrucciones presentadas por la jueza constituyen un obstáculo insuperable para esta Fiscalía y pueden conducir al fracaso de la acusación en este Cargo”.

Debe subrayarse que, según un principio universal de Derecho, toda persona es inocente salvo que se demuestre lo contrario y que es obligación del acusador presentar las pruebas o evidencias necesarias para demostrar la culpabilidad del acusado. La Fiscalía encaraba ciertamente “un obstáculo insuperable” por la sencilla razón de que no podía mostrar prueba alguna contra Gerardo, simplemente porque estas no existen, ni pueden existir. Carecían de cualquier prueba contra él y peor aún, sabían, pues poseían todos sus intercambios con La Habana desde hacía varios años –incluso años antes del incidente de las avionetas-, que él no había tenido relación alguna con ese hecho. En otras palabras, cuando presentó su Segunda Acta Acusatoria la Fiscalía conocía cabalmente que estaba acusando a un inocente y en consecuencia, prevaricaba imperdonable y groseramente.

El Cargo 3 fue una grave violación a la Constitución y las leyes y también a la obligación legal y hasta profesional de los fiscales. Actuaron, mano a mano con el FBI de Miami, como agentes y cómplices de una mafia terrorista que ellos debían combatir y en realidad la sirvieron con docilidad escandalosa.

La Corte de Apelaciones tampoco aceptó la tardía solicitud fiscal y a partir de ahí se produjeron acontecimientos que serían sorprendentes si no se tratase de un caso que, de principio a fin, ha sido y es un escarnio mayúsculo a la justicia.

Rápidamente, sin expresar duda alguna, sin hacer preguntas, en unas pocas horas, el Jurado declaró culpables a los Cinco de todos y cada uno de los Cargos formulados contra ellos, incluyendo el Cargo 3, sin importarle a nadie que respecto al mismo la Fiscalía había admitido su fracaso y se había empeñado por retirarlo.

Al concluir el juicio, en la primera semana de junio de 2001, la jueza anunció que dictaría las sentencias a mediados de septiembre. El abominable acto terrorista del día 11 de ese mismo mes y año al parecer la hizo cambiar de opinión. Ni ella ni el Gobierno se sentirían cómodos penalizando brutalmente a unos héroes antiterroristas mientras W. Bush se lanzaba, gozoso y con gran fanfarria, a hacerle la “guerra al terrorismo” a todo lo largo y ancho del planeta. Esperaron tres meses más.

Finalmente, el 14 de diciembre de 2001, Gerardo fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años.

Todos, en la sala del Tribunal, sabían que castigaban a un inocente.