Blogia
A propósito

Humberto Arenal y sus huellas por el periodismo

Humberto Arenal y sus huellas por el periodismo


Viernes, 27 de enero de 2012

Humberto Arenal, escritor, periodista y cineasta, fundador en 1959 de la oficina de Prensa Latina en Nueva York, falleció el jueves en La Habana, a lo 86 años de edad. 

Luis Sexto escribió hace algún tiempo en su blog una semblanza sobre esta destacada figura de la intelectualidad cubana.  

 

Humberto Arenal y sus huellas por el periodismo

Humberto Arenal, escritor, periodista y cineasta, fundador en 1959 de la oficina de Prensa Latina en Nueva York, falleció el jueves en La Habana, a lo 86 años de edad. 

Luis Sexto escribió hace algún tiempo en su blog una semblanza sobre esta destacada figura de la intelectualidad cubana.  

Ofrecemos algunos fragmentos de ese trabajo:  

Humberto Arenal tiene en Nueva York uno de los puntos seminales de su biografía. En archivos de la Gran Manzana se empolvan los ejemplares del periódico donde se imbricó con el periodismo, y allí escribió su primera novela, El sol a plomo, de asunto cubano.  No lamentó, ni detesta, la década vivida entre rascacielos, ni se arrepiente de haber regresado a Cuba. 

En su país  de nacimiento escribió y publicó toda su obra a partir de 1959. Pero estima que en sus novelas y cuentos, principalmente, se aprecian las marcas de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX,  empezando con Sherwood Anderson, y siguiendo con Hemingway, Faulkner, y Dos Passos.  Entre  los poetas, el predilecto es Witman. En la narrativa de Arenal se  pulsan los rasgos de una prosa dura, urbana, objetiva, sin dejar de estar plausiblemente trabajada, con la que expresa conflictos de generación, de familia, del hombre y el medio en situaciones extremas.  

En abril de 1959 fue de Nueva York a Washington a entregar a Fidel Castro un ejemplar de su  primera novela, presentada por esos días.  El líder de la entonces principiante Revolución cubana le preguntó los datos básicos de su vida, y luego lo invitó a regresar a Cuba. “Habrá trabajo para todos”, le prometió. 

Entonces era periodista de la polémica revista Visión, de inclinación política de derecha. En 1952, al fundarse con el propósito de influir en la opinión pública latinoamericana, Arenal fue seleccionado como una de las firmas iniciales, provenientes en su generalidad de Times y Newsweek.  Su vocación literaria y el sustento de su familia convirtieron la oferta en una opción aceptable. Y durante seis años trabajó en esa publicación donde paradójicamente adquirió fama de díscolo, crítico, inconforme, hasta la visita de Fidel Castro a los Estados Unidos cuando, el entregar una reseña objetiva del hecho, fue expulsado. Ya era jefe de producción.  

"Fue una gran chasco oír, después de tantos años de trabajo: Estás despedido. Yo había permanecido  en Visión a contrapelo de sus filiaciones. Pero comprendía que Visión no iba a cambiar".   

Arenal, nacido en 1926,  fue a los Estados Unidos en 1948, a perfeccionar el inglés que en Cuba había aprendido con ahínco de joven hijo de obrero.  Un año después, al concluir sus estudios, decidió permanecer en Nueva York como emigrado, dueño ya de un idioma casi perfecto.  

Logró matricular en una escuela de periodismo en inglés, y luego obtuvo empleo en  El Diario, periódico publicado en español al que había llevado, alguna vez, cuentos como colaborador. Le asignaron  atender las noticias del sector hispano de la ciudad. En esos momentos, “me ganaba la cultura norteamericana: leía periódicos en inglés, iba a teatros en inglés, veía cine en inglés, leía literatura en inglés. El contacto con los inmigrados de origen latino, lo identificó más conscientemente con su cultura original. Y por esa razón estima que el periodismo diarista “le resultó un ejercicio fascinante”.  

(Fin de los fragmentos tomados del blog de Luis Sexto).  

Durante el viaje de Fidel a Nueva York, Jorge Ricardo Masetti, quien estaba ya en los preparativos de Prensa Latina, le pidió abrir la oficina de Nueva York, y junto con Francisco Portela, otro cubano que ejercía el periodismo en Estados Unidos, se dio a la tarea de fundar la agencia en esa ciudad. 

E1 15 de agosto de 1959 Arenal volvió a Cuba con su familia. Y a partir de ahí escribió parte del guión de Historias de la Revolución, primer largometraje de Tomás Gutiérrez Alea; y dirigió tres documentales. Después encontró otro de sus grandes amores: el teatro, como lo ha señalado José Luis Estrada en reciente edición de Juventud Rebelde.

Arenal fue un cronista que merece reconocimiento. Sin estridencias, con humor, el periodista ha escrito deliciosas páginas sobre sus encuentros con Virgilio Piñera y Bola de Nieve, Jean Paul Sartre y Cecil B. de Mille, Cantinflas y Alfred Hitchcock. Se pueden leer en un tomo que Ediciones Unión publicó en el 2002 bajo el título Encuentros, tal como lo señaló en una nota en Granma el periodista Pedro de la Hoz.  

Fuente: Cubaperioditas.

 

 

0 comentarios