TRES NOMBRES LEGÍTIMOS
EDELBERTO MARTÍN FRANCISCO: CAMPESINO, PELOTERO Y BANCARIO DE ÉXITOS.
Aldo Isidrón del Valle
Premio Nacional de periodismo
Edelberto Martín Francisco. ¿Y el apellido?
Pregunto a mi interlocutor, un bancario de éxito, cuya trayectoria humana es impresionante .La respuesta está decorada con una sonrisa amplia:
- Francisco es mi primer apellido, muy familiar en la zona donde nací, por mis antepasados., y en otras comunidades y asentamientos campesinos de Fomento, Taguasco, Cabaigüan, Zaza del Medio y Camajuaní en la región central de Cuba. Allí levantaron sus casas de campaña emigrantes de Islas Canarias, mi abuelo por vía paterna era uno de ellos. A esos isleños caracteriza su vocación por el trabajo.
Mi abuelo, longevo, caminó por la tierra más de cien años y mi abuela le parió dieciséis muchachos. El viejo fue muy productivo y laborioso. Siempre vivió en el campo, en la zona de Fomento, municipio custodiado por las montañas del Escambray. Cuando la guerra contra la tiranía batistiana, éste municipio fue liberado por los hombres del Che en diciembre de 1958 y entró en la historia contemporánea como el primer municipio declarado territorio libre en Las Villas.
El apellido de mi abuelo era Francisco y cuando yo nací en la finca Caguasal, a orillas del río Agabama, asumí los nombres de Edelberto Francisco Martín. Parece una broma pero es real. Soy uno de los pocos bancarios cubanos con tres nombres en busca de un apellido. Mis padres viven. El viejo cumplirá en el 2010, cien años y mi madre 90. Mi patriotismo, mi amor por la revolución tiene una hermosa alegoría: nací el 24 de febrero de 1941.
Un día mi padre decidió cambiar de aire y negoció los 50 cordeles de tierra que poseía, luego de la repartición de las tres caballerías del abuelo y las cuales fue parcelando en la medida en que sus hijos crecían.
¿Y cuando llegan a Santa Clara?
- Un día el viejo le dijo a mi madre: vamos a arrendar una finca cerca de Santa Clara para que los muchachos puedan estudiar. Santa Clara, en la época de mi historia, 1946 era la ciudad capital de Las Villas, provincia que después de la división político-administrativa, en 1976, se multiplicó y así surgieron Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos, que adquirieron jerarquía territorial rectora.
Y nos mudamos para la finca San Miguel, en la cercanía del caserío de Manajanabo, nombre al parecer de origen indio y al que circundaban tierras muy fértiles.
Mi padre era un excelente trabajador de la tierra y con el paso del tiempo puso la finca a producir ganado, tabaco y frutos menores. En aquellos tiempos casi a mitad del siglo pasado si te dedicabas a cultivar malanga y boniato, morías de hambre pues no se abrían áreas de comercialización para ellos y obvio: ¿como mantener a una familia en tiempos en que había gente viviendo en los caminos, en las guardarrayas, principalmente en el funesto tiempo muerto?. Nueve meses de tiempo muerto y tres de zafra azucarera, la gente iba a cortar caña pues no existía otra fuente donde ganar unos pesos, vital para el sustento de la familia. Cuando terminaban la zafra los cortadores de caña volvían a su miserable destino de origen y se ofrecían como jornaleros con un miserable salario.
- Aquí en Manajanabo, dice Edelberto que nació Felito, “mi hermano, también excelente trabajador, de carácter recio. No le temía a las vacas bravas pero sí era algo tímido con las mujeres. Es el solterón de la familia”.
- De cierta manera, periodista, defraudamos al viejo, pues no todos estudiamos como él quería. Pedro, mi hermano mayor, ejerció el oficio de mecánico tornero y para ello tuvo que asistir a la escuela de Artes y Oficios de Santa Clara, y tras concluir comenzó a trabajar en un taller. Un día, allá por 1956, Pedro le dijo al viejo:
- Si me pagas el pasaje voy echando hacia Estados Unidos-
Ya imagina el déficit de empleo que sufríamos en Cuba y en Santa Clara especialmente habían muy pocos lugares atractivos para ejercer un trabajo decoroso y Pedro marchó a Estados Unidos. Actualmente radica en Loussiana, allí es propietario de un restaurante. Heredó de mi padre la voluntad de trabajar duro.
Yo matriculé en una escuela secundaria de Santa Clara, en Candelaria y Unión y después fui alumno en la Escuela Profesional de Comercio, (el examen de ingreso tiene su historia a contar en otro memento, pues es tragicómica). Y llegó 1959, y el triunfo de la revolución. Yo cursaba el último año de la carrera.
Mi tercer hermano concluyó estudios superiores. Le atraía la tierra, el campo más que la escuela. Y en el primer llamado del Servicio Militar (SMO) dio el paso al frente y jamás olvida que fue tanquista, a las órdenes del legendario combatiente Guillermo García, Comandante de la revolución. Mi hermano es pequeño agricultor.
Comento que poseo información acerca de un científico en tu familia, ¿ es verdad ?. Sí, es Grife, actual profesor de la Universidad de Cienfuegos. Grife también tiene su historia: fue de los primeros becados de la revolución quien después de la campaña de alfabetización cursó estudios superiores en nuestra Universidad Central,, conquistó título como ingeniero químico y más tarde fue seleccionado para la aspirantura de un doctorado en Polonia.
Silvia, la esposa de mi hermano con igual nivel científico que él amorosamente influyó para un cambio de ambiente provinciano y se instalaron en la perla del Sur. Son felices y muy útiles a la sociedad.
Éste bancario de tres nombres, aprendiz de agricultor y ordeñador de vacas confiesa sonriente en su climatizada oficina de CADECA de Santa Clara que, “ esos fueron sus primeros empleos en la finca de su padre”. ¿Y cuando ingresas en la nómina del Estado cubano como empleado?.
- En 1960, era estudiante de la Escuela de Comercio y medio agricultor, junto con Evidio Gonzáles, compañero de aula, emprendí la noble tarea de enseñar y alfabetizamos a unos cuarenta campesinos, hombres y mujeres adultos. Una escogida de tabaco y salón de baile ubicada a unos pocos metros de mi hogar, “al cantío de un gallo”.
El maestro por aquellos días conoció a Ovidio Díaz, joven Dirigente del Partido Socialista Popular, “para mi algo semejante a una leyenda viva”.
Ovidio, en octubre de 1958. fue al encuentro del Che Guevara, cuando su columna invasora llega a Las Villas para fortalecer la lucha guerrillera en el Escambray. Mi amigo era portador de un mensaje, suscrito por el Comité Provincial del PSP. Al triunfo de la revolución nos donó para nuestra aula, pupitres, lápices, libretas, faroles, él era dirigente de la Federación Campesina, cuyas oficinas radicaban en un espacio de la actual Biblioteca José Martí en Santa Clara.
Cuando en 1961, se funda la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, (ANAP), Edelberto comenzó a trabajar con Ovidio en el cargo de contador y en otras tareas hasta la creación del Departamento de Créditos a campesinos y cooperativas. Allí fue ubicado y dos años más tarde administraba la Oficina Regional; luego se produce un cambio departamental de créditos de la ANAP al Banco Nacional y es así “como desde esa fecha hasta el 2009 me convierto en bancario. En mis pasos por la vida he sido agricultor, pelotero, anapista y bancario”.
¿Pelotero? La plática con el actual Gerente Provincial de la Oficina de Cambio (CADECA) en Villa Clara transcurre en medio de un apasionante clima beisbolero, día último de la serie play-off, y disputan el cetro nacional el equipo naranja, el nuestro y los avileños, ocasión en que mi amigo abre las puertas a sus recuerdos juveniles y nos sorprende con una confesión:
- Sí, fui pelotero, lanzador de un equipo amateur y aunque algunos se muestren escépticos, por ignorancia de la “historia” de mi vida”, en una ocasión competí frente al equipo que tenía en la lomita a Mike Cuellar. Ya era ganador consistente en el club Almendares. Perdí el desafío 3 a 2. Mike era un pitcher de lanzamientos con fuerza de cien millas. Yo no igualé sus marcas pero sí tenía algo en la bola y sabía colocarla en la zona de strikes. Mike fue a parar a las Grandes Ligas y yo seguí por lo campos de Manajanabo y el asfalto de Santa Clara.
La Universidad Central ha registrado tu presencia desde que allí te iniciaste hasta tu graduación, 25 años después, y si no es un récord para el libro Guines es una buena marca para un estudiante, ¿verdad?: - Te cuento: en septiembre de 1961 matriculé la carrera de Contador Público, pero a inicios del otro año, fui enviado para el Dpto. Regional de Créditos de la ANAP, en Sagua La Grande y abandoné las aulas.
La asistencia a La Universidad era de lunes a viernes, por la noche y como sabes pasé tres años en Camajuaní y de allí a Santa Clara, para una Sucursal Bancaria como Administrador. En 1966 retorné a La Universidad, pero se difunde el llamado a las filas de la Columna Juvenil del Centenario, doy el paso al frente y fui a parar a su Estado Mayor en Camagüey. Adiós estudios universitarios. Mi jefe era Jaime Crombé, actual Vice-Presidente del Parlamento Nacional. Un formidable ser humano.
Jamás olvido aquel 1ro de mayo, en Vertientes: fui honrado con el carné del Partido Comunista de Cuba. Me llegó de las manos del compañero Alberto Rodríguez Arufe, quien fuera nuestro Embajador en China.
¿Y por fin? Cuando terminas los estudios superiores.
En Cuba vivimos aquel proceso de lucha contra el burocratismo, de eliminación de cobros y pagos, de subvaloración de la contabilidad y, de veras, no me sentía muy estimulado a reiniciar mis estudios en La Universidad, pero éste panorama se despejó en el Primer Congreso del Partido, y felizmente en 1988 fui honrado con el título de Licenciado en Economía. Como no soy muy inteligente, acudí a la tenacidad y ello contribuyó a que fuera el primer expediente de Curso de Trabajadores. Fue un buen regalo para mis padres, mi esposa, mis hijos y otros cariños cercanos.
Edelberto ¿ y de la Dirección Provincial del Banco a CADECA, cuál es la historia?. – Sabes que amo mucho al Sistema Bancario por su disciplina, organización, por la importante función que desempeña en la sociedad. Siempre reconoceré que me ayudó mucho en mi preparación como trabajador, esto junto al gran capataz que tuve en mi padre, son elementos de primer orden en mi vida laboral. No obstante, ya tengo casi medio siglo como dirigente bancario.
Un día me dijeron: Vaya al frente del grupo de trabajadores a crear la Gerencia de CADECA) en Villa Clara. Y comenzamos el servicio el 5 de enero de 1997 con una Casa de Cambio con tres cajas. Hoy tenemos 20 oficinas con 33 cajas. No es como el salto de Sotomayor, pero es un buen salto. Al inicio atendíamos diariamente unos setecientos clientes y hoy superamos los seis mil que compran y venden divisas: USD, dólar canadiense, Euros, pesos mexicanos, Libras Esterlina, Francos Suizos, que realizan operaciones con tarjetas de créditos que reciben pagos de remesas de la Western Union.
Soy un hombre feliz en CADECA. Existen razones: Contamos desde el 2007 con la red básica, al menos una casa de cambio por municipio: colectivos de trabajadores formidables: muchas compañeras en el desempeño eficaz de cargo de dirección con buenos resultados en el trabajo: tenemos muchos prestigio ante los clientes y las autoridades del Partido y del Gobierno en la Provincia y municipios. Existe orden y disciplina, aunque como toda obra humana no todo es perfecto.
Edelberto, reitera que es un hombre feliz que disfruta del trabajo bancario y el agrícola. “ cultivo plantas ornamentales que, de cierta manera comparto con mis amigos. Preguntas que personalidad política, dirigentes del BNC y otros ámbitos de la vida ejercieron influencia en mi trayectoria humana. Fidel, en primer orden, el maestro, el Comandante en Jefe y el padre de todos los cubanos, y Raúl León Torras, por su inteligencia y personalidad impresionante: escapó de la vida repentinamente y los bancarios perdimos al hombre que aun necesitamos en el Banco Nacional de Cuba. El listado de amigos, forjadores de hombre nuevo, es muy extenso, amigo mío, muy extenso.
Amo a mi esposa, a mis hijas, Loretta y Marieta, a mis nietos y a la vida que me ha dado tanto.
